Falsos Horizontes.

Cartel del documental “Falsos Horizontes” Foto tomada del blog de “Cine en Serio” sin pedir permiso ni nada.

Un twit de contenido político publicado desde mi cuenta hace que mi amigo @devuelta me conteste que ha visto un documental que le ha deprimido mucho. Ese documental se llama “Falsos Horizontes”, y gracias a @cineenserio he podido verlo a través de Filmin. El documental es bastante básico, un tipo que se mete en la acampada de Sol y graba a gente hablando de cosas. Hasta ahí bien. Como bien dice mi amigo @devuelta en su post, no sabemos de qué pie cojea el autor, lo que nos limita a la hora de valorar la muestra de testimonios. Sin embargo en mi particular experiencia con gente que participa en las asambleas, y habiendo asistido a algunas de las movilizaciones de mi ciudad creo que es bastante representativa. Esto no quiere decir que todo el mundo sea como los que aparecen ahí, ni que lo voy a exponer se aplique necesariamente en todos los participantes del movimiento 15-M, de hecho me referiré explicitamente al movimiento en sí, o a mi visión sobre el movimiento, así que espero que no aparezca ningún ser humano ofendido por las generalizaciones que vaya a hacer. Los individuos que componemos la sociedad cada vez somos más escasos en recursos mentales, no nos gusta pensar, nos quedamos con los titulares, con los mensajes sorprendentes. Lo haceos al hablar de política, lo hacemos a hablar de nuestros problemas, y lo hacemos al leer la prensa. Sólo hay que darse una vuelta por las Redes Sociales para entender de lo que hablo.

Entonces empiezo. Por un lado está el documental. Una película algo larga y pesada en la que, como he expuesto anteriormente se muestra a una serie de personas (no las he contado) contando diversas cosas, desde porqué están ahí, qué piensan del movimiento, futuro, la crisis, etc. Temas de actualidad y que servían de referencia en el movimiento. Si la muestra de las personas está realizada para vilipendiar el 15-M desde luego lo han conseguido. Si la muestra pretende ser neutra y se escoge un poco de todo, la depresión es inminente, y si la muestra se ha escogido como foc de promoción de la acampada y posterior movimiento, desde luego se ha lucido. A mi me resulta neutra pero más tirando hacia el lado crítico del movimiento, quiero decir, si se hubiera querido hacer daño hubiera sido aún más fácil, pero no llega a ser un muestro neutro. Respecto del documental poco más se puede decir, porque no da para más 83 minutos de metraje de gente hablando y algunas imágenes más, pero básicamente es eso.

El visionado de este documental me va a servir, sin embargo, para hablar un poco del 15-M y sus resultados, de rescatar algunas cosas que expresé en su momento (hace ya dos años que se iniciaron las acampadas) y un poco de generalidades del elemento scial de este país. Parece, incluso, que voy a hacer algo serio.

Una de las fotos más compartidas por la red de la multitud en Sol.

Voy a empezar por los aspectos negativos del 15-M. La muestra de testimonios que aparecen en Falsos Horizontes me resulta representativa, como ya he dicho. La gente se pone a hablar de Estados, de Bancas, de Lobbys ultra poderosos, de conspiraciones, de maltrato al pueblo, de conspiración, de corrupción, de vivienda, de paro, de dinero, de educación. Completito. Sin embargo, todo se expresa de manera muy vaga. Las ideas no son profundas, se quedan en un análisis superficial. Se divide todo en dos bandos, los buenos y los malos. Se extrapola la protesta a “la voz del pueblo”, asumiendo que su mensaje debe ser compartido por toda la capa de población que se considera pueblo, o que no son “ellos”, los malos.

Esto no sería nada del otro mundo en casos concretos, pero por desgracia parece ser el elemento natural de las personas que se dicen con sentido crítico. Los protestones (en el sentido más cariñoso posible), aquellos que saben que esto no funciona, que esto tiene que cambiar, que todo es una mierda, y quieren hacer algo, pero no saben como. EL movimiento 15-M es un estallido de indignación – para mí el nombre de indignados que le dieron los medios de comunicación era excelente -, pero claro, los estallidos de indignación nos hacen perder el norte, son reacciones en caliente, sin valoraciones, en los que sólo se ve la superficie. El movimiento 15-M sin embargo se auto denominó revolución, y la revolución es otra cosa. Al estallido 15-M le faltaban muchas cosas, unos valores, unos objetivos, una estrategia, una estructura, y muchas otras cosas más. No podía ser una revolución. Era un toque de atención a una sociedad adormilada.

El 15-M hablaba de democracia y participación, sin embargo los elementos de participación ciudadana estaban y están muy abandonados. No podemos decir que no estamos en una democracia participativa si no participamos de ella. No podemos pensar que un gobierno va a cambiar radicalmente por la presión de un número elevado de gente en las calles unos días, sobre todo si ese grupo numeroso no sabe exactamente qué quiere que el gobierno cambie. Si no existen grupos de presión social no hay nada que hacer. Y el 15-M ni siquiera se ha instaurado como grupo de presión. El movimiento pretendía que decenas, cientos de personas que jamás han trabajado de manera asamblearia participara en unas asambleas copadas de personas diciendo de todo, desde cosas con el máximo sentido y analizadas hasta magufadas como hablar de biodanza y el poder de las piedras.

El 15-M pasó de 0 a 100 en muy poco tiempo, y lo que podría haber sido un hito para la participación social se convirtió rápidamente en un sindiós sin pies ni cabeza donde nadie sabía muy bien a lo que se iba allí. Creían que iban a cambiar el mundo, pero cuando cambias algo, lo más importante es saber porqué lo sustituyes. Y allí no estaba claro.

Imagen de la Plaza de la Encarnación, Sevilla. Esta cantidad de gente en mi ciudad sólo se ve en Semana Santa, Feria, o algún partido de fútbol. Origen de la foto: ABC

Aspectos positivos del 15-M. Partimos de la base que la española es una sociedad tradicionalmente dormida. La explosión de gente saliendo a las calles por todo el país para demostrar su indignación ante un sector dirigente totalmente calamitoso y corrupto era un soplo (un vendaval) de aire fresco, sobre todo para la gente que participaba en los diversos movimientos sociales que veía cómo se abrían nuevos caminos y por la posibilidad de “reclutar” nuevos elementos a sus diversas luchas.

El 15-M abrió la posibilidad de que mucha gente recelosa de los diversos movimientos sociales y sus ideologías participara activamente y se planteara la posibilidad de iniciar su camino en esto de la participación ciudadana. Era una burbuja de colores para los protestones, un mundo aparte,una burbuja. Conozco personalmente a varias personas que se han ido implicando en diversos ámbitos a raíz del 15-M, pero no dejan de ser pocas. Durante días, semanas, meses, el movimiento dio voz a los que habitualmente no la tienen, dio esperanzas a jóvenes y mayores de una sociedad activa y participativa que cambiara la miserable situación que la clase dirigente sin oposición había creado. Sin embargo, era una burbuja, y como tal, pinchó.

Conclusiones varias. El 15-M por tanto sacó a la luz varias cosas. Por un lado un sector de la sociedad que tenía ganas de hacer algo por cambiar esto sin saber cómo. Como contraprestación, esa gente quería que se lo dieran todo mascadito, repetía y repite eslóganes con una facilidad pasmosa, que atemoriza al más pintado, todo disfrazado de la necesidad de un espíritu crítico. Demostró que en la sociedad civil española, en la base de ésta, hay un montón de soldados dispuestos a la guerra, pero, por otro lado, demostró una falta de oficiales que dirijan a esa masa. Porque esa masa quería estar dirigida. Porque la sociedad se dividió en dos corrientes de opinión que hacían sacra o demoníaca a las asambleas y sus decisiones.

En mi opinión un proyecto, desde su nacimiento, debe tener unos objetivos claros, una misión, unos valores a aportar, y un camino a seguir. Eso requiere estrategia. Si bien todo esto puede ir cambiando en el desarrollo de una actividad constante, debe ser imprescindible partir de esa base. Con la improvisación, con una neutralidad alejada de la realidad no se puede llegar nunca a nada. Sobre todo si contra lo que te posicionas es un Estado, es decir, no puedes luchar contra una estructurada más que construida improvisando. Por eso un contingente de la policía antidisturbios puede con una masa de miles de personas en cuestión de minutos. Ellos tienen un objetivo y saben como conseguirlo, sus adversarios no saben en ningún momento qué hacer. Extrapólese este ejemplo a cualquier situación de oposición, ya sea en una discusión con argumentos o en un partido de fútbol.

A pesar de todo, el movimiento, como digo, me parecía fantástico. El problema viene cuando se pincha la burbuja. Si os fijáis atentamente en las declaraciones de los entrevistados en el documental, se aprecia de manera espectacular un individualismo muy preocupante. Desde el primer señor que dice que lo unico que no te pueden quitar es tu lucha, hasta la señora que dice que viene de trabajar y que ella tiene que mantener a la familia, el chico que dice, “yo ya lo decía al principio” o el indigente que habla de la solución a sus problemas. Todo esto legó a un punto de egolatría, la gente fue porque tenía que estar, porque ellos no podían dejar de participar en este hito histórico que iba a cambiar el país,  de hecho se convirtió en uno de los reclamos. Finalmente ni siquiera era una masa indignada, sino que era un gran contingente de individuos que, ante todo, pensaban en su propia participación. Esto no deja de ser una consecuencia de esa falta de objetivos claros.

Como lo era, de la falta de estructura, que absolutamente todo se escuchara, que nadie dijera nada acerca de algunos asuntos que eran cualquier cosa menos serio y que convirtió una queja política en un auténtico circo. Porque de creencias y modos de vida no se hablaba aquí, hasta que algunos los metieron en las asambleas, y no existía un filtro real. Otro ejemplo de esto eran las pancartas con el lema libertad de expresión mientras se cargaban las tintas con un cámara, un currito, que estaba allí haciendo su trabajo. El miedo a que algunos medios hablaran mal del movimiento demostraba eso, la falta de una estructura propia que luchara contra eso.

En una conversación mantenida cuando se inició todo este tema llegamos, el grupo que estábamos hablando, que esto sólo serviría para algo si de toda esta masa de particularidades salían grupos más o menos formados de trabajo contínuo que llevara a cabo una serie de acciones, con su estructura, objetivos, valores, etc. Si toda la gente que había en las ciudades españolas se hubieran organizado, mientras o a posteriori en grupos de presión local, otro gallo cantaría, pero de nuevo se ha pasado a un estado de relativa calma social, que, con  la que esta cayendo, es extraordinariamente sorprendente.

 

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Baila, Baila, Baila.

Baila, Baila, Baila.

Este título es el de la última novela de Murakami que ha publicado Busquets. Es la última que ha publicado, aunque se escribió en 1988.

En Marzo de 1983, el joven protagonista de esa novela, redactor freelance todoterreno, después de pasar días sombríos, siente la necesidad de volver a ciertos escenarios de su vida para ajustar cuentas con el pasado. Viaja a Sapporo con la intención de alojarse en el Hotel Delfín, donde años atrás pasó una semana con una misteriosa mujer que, de manera inesperada, desapareció de su lado. A su llegada descubre que han derribado el hotel y que en su lugar se alza otro, moderno y lujoso, pero su estancia allí propicia la aparición de personajes envueltos en un aura de irrealidad: una guapa recepcionista que ha vivido experiencias inverosímiles, una adolescente dotada de una aguda sensibilidad, o un antiguo compañero de colegio, ahora actor de éxito, que lo meterá en graves aprietos. Asesinatos, viajes a Hawai, pasajes a otros mundos y fiestas se suceden al ritmo de la música que suena en la radio de su destartalado Subaru. Lo cierto es que, como afirma un enigmático personaje, todo está conectado. Porque sólo se regresa al Hotel Delfín para poder empezar de nuevo.”

Esto es lo que Tusquets nos adelanta en la sinopsis del libro. Lo que yo os puedo adelantar es que e suna novela del más puro estilo Murakami. Hay una cosa en Murakami que me desagrada y a la vez me fascina. Todos sus libros parecen iguales, sin embargo, cada uno es totalmente diferente.

Volvemos a ver en esta novela la separación entre el mundo real y el mundo fantástico. Volvemos a sentir como los fantasmas del pasado no arrastran cadenas, sino que los arrastra el protagonista. Sin embargo, en esta novela los “actores” no son tan complejos y difíciles como en otras páginas suyas. Aparecen más cercanos y tangibles.

La metáfora sigue siendo su principal arma para conseguir una narración que roza lo perfecto. La cadencia, los capítulos cortos hace que la novela sea más que accesible. La aparición del hombre carnero dos novelas después (La caza del carnero salvaje se publicó en 1982, y después se publicaron “Alicia y un despiadado mundo de las maravillas” y “Tokio Blues”) hace que a los fans del escritor se nos haga más familiar y personal la historia.

Un auténtico canto a la humanidad, con todas sus carencias, dificultades y manchas negras. A pesar de su simbolismo, la novela de Murakami hace que los personajes nos sean de lo más cercanos. La necesidad que tenemos de vernos reflejados en las obras de ficción se satisfacen totalmente cuando leer cualquiera de sus títulos.

Baila, Baila, Baila, como tantos otros títulos de este escritor debería ser pieza clave en la biblioteca de cualquier amante de la lectura. Si tuviera que valorarla, le pondría un cuatro sobre cinco. Y se lo pondría porque su última novela 1Q84 para mí ha puesto el lustón demasiado alto. Aunque tenemos en cuenta que la última se ha escrito veinte años después, en su plenitud como autor. Por lo tanto una recomendación más que favorable.

Esta novela ha llegado a mí a través de PriceMinister y su propuesta #unblogunlibro, en la que repartieron una serie de ejemplares de distintas novelas con el fin de seleccionar la mejor novela de este año 2012. Aclarar que esta promoción no ha contribuido en modo alguno mi opinión acerca de la obra, y que si hubiera sido un truño de proporciones épicas lo hubiera puesto sin ningún tipo de problema. Por esta razón, si os ha llamado la atención esta novela y os apetece leerla, podéis encontrarla en la página de PriceMinister, pinchando en este enlace para su compra. 

Muchas gracias Eduardo.

EN los momentos oscuros, en esas etapas en las que a uno le cuesta el mismo mundo incluso levantarse de la cama, sacar una sonrisa es una de las tareas más arduas a las que uno se enfrenta. 5 días después de la última entrada en este blog me dieron la peor noticia de mi vida. Mi madre había fallecido. Fue de repente, no nos dio tiempo a pensar en eso, y nos ha dejado muy muy muy solos.. Porque mi madre no era una madre más. mi madre ocupaba porcentajes altísimos en la vida de todos y cada uno de nosotros, y es por ello que su falta nos está costando mucho, demasiado, asimilarla.

Desde ese 30 de Enero, hasta hoy sólo han pasado 84 días. Uno, que es muy suyo, decidió pasar el mal trago con una sonrisa para todos y mucho dolor en el interior. Me ha costado, y me sigue costando, demasiado, no sólo el organizarme el día a día (que es bastante ajetreado normalmente), también me cuesta la mismísima vida concentrarme en algo. Si me conocéis o sois lectores habituales de este sitio, sabréis mi afición por los libros.

La lectura ha sido para mi un rescate. Evadirse un rato con historias ajenas, hacer tuya la vida d otro, y otras muchas cosas que ahora mismo no tengo ganas de poner porque no quiero hacer de esto un alegato a lo bonito de vivir en tu mente otras historias. -desde que mi madre falleció, han sido varios los libros que he tenido entre mis manos. Firmin me convirtió en un roedor de libros, literal y metafórico; Nada, que era una relectura, me hizo ahondar en mi pesimismo hacia tod lo humano y mi creciente misantropía; Tombuctú lo leí con un ojo puesto en Astra, en su lealtad, y en su infatigable cariño hacia cada uno de nosotros; Santuario volvió a hacerme despreciar a todo el género humano;  El contrabajo resultó ser una pasion descontrolada; Requiem por un campesino español me distrajo un buen rato hasta que enchufé la radio y escuché las noticias; Historia universal de la infamia me hizo recordar  lo innato de la maldad…

Como podéis apreciar, de todos estos libros saqué unas conclusiones que no hacían más que ahondar en una aversión al ser humano que lleva creciendo en mi mucho tiempo. Esto no quiere decir que yo sea un ser asocial ni mucho menos, es más, toda esta aversión me hace luchar con muchísima más fuerza por una de las más grandes cosas que aprendí nunca de mi madre, intentar ser, siempre, y sin excepciones, una buena persona.

Sin embargo, leí una noticia, una noticia inesperada para mí porque la desconocía, volvía el “detective loco”. Eduardo Mendoza actualizaba a uno de sus mejores personajes a nuestro tiempo, y se prometían muy felices las andanzas de este ser. Yo, que no soy muy del fenómeno fan, debo admitir que con Eduardo Mendoza y con Murakami pierdo el culo, y voy corriendo a comprar sus cosas tal como salen. Así fue, corrí a Amazon y compré para mi Kindle El enredo de la bolsa y la vida

Me ha durado muy poco, demasiado poco quizá. Pero me ha hecho muy feliz. Y por esto estoy escribiendo este texto tan largo sin pies ni cabeza, porque necesitaba desde algún lugar dar las gracias a Eduardo Mendoza. Los días que me ha durado la lectura de la obra han sido, probablemente, los más agradables en os que va de año. La risa ha vuelto a mi interior con una fuerza colosal. Y, sin ser de lo mejor que he leído de Eduardo, me he reído una barbaridad. El loco ( a ver si le conseguimos un nombre, Eduardo) es una de las más grandes personalidades de la literatura española. Su forma de ser, su abnegación, su cariño por todo, su sexualidad incontrolada, su capacidad de seguir adelante a pesar de las circunstancias. Sólo puedo declarar mi más absoluto amor literario hacia él.

Eduardo consigue lo que muy pocos, que te rías, a carcajada limpia, leendo un libro. Consigue que puedas pasar vergüenza en un autobús de línea por reír sin compañía. Pero claro, lo que no saben los demás es que  no ríes sin compañía. El detective me lleva acompañando a mi desde que era un adolescente. Porque a mi ya me contó como encontraron el pasadizo a una cripta embrujada, y también, hace bastantes años, me relató sus andanzas en el laberinto de las aceitunas, y, quien me iba a decir a mi, a mis 18 años, que me divertiría como un enano con un tocador de señoras. Pues así fue, y ahora, con mis 27 años, y, probablemente, en el peor estado emocional y personal de todos los que he vivido, aparezca este señor con bigote, que se llama Eduardo, a endulzarme, al menos por unos días, la existencia, con la vuelta a trás, a mi adolescencia, a mi amor por los libros de aventuras (o de desventuras), a la parodia de la investigación, al amor por el humor.

Muchas gracias, Eduardo, por haberme estabilizado, aunque sólo fuera tres  días. Por haberme hecho reír cuando más lo necesitaba, por haberme devuelto a mi adolescencia, por haber recordado cómo le contaba a mi madre lo absurdo de este personaje cuando me preguntaba de qué me reía, sentados en el sofá, tras llegar del instituto, y el detective me contaba sus andanzas.

Experiencias comprando libros.

Sigo con mi historia particular, mi cruzada libraria digital, a ver si se enteran de una vez: ¡¡¡¡ QUIERO COMPRAR LIBROS PARA MI KINDLE !!!!

 

Amazon ya anunció que empezaría a vender libros en España: BIEN. Pero un bien regular na más. Como muchos sabeis llevo un año, y, no es que yo sea el más mijita del globo, ero me he acostumbrado a leer BIEN en el Kindle. ¿qué significa esto? Bueno, pues significa textos bien editados, con sus capítulos, sus notas pequeñitas, un índice, y un TOC (Table Of Contents) al final del libro. Esto lo hace mucha gente de manera gratuita, con textos conseguidos a través de OCR (es decir, de escanear una por una las páginas y sacar el texto después – un coñazo – ).

 

Pues bien, desde Diciembre he comprado dos libros para mi Kindle, el primero, “El emblema del traidor”, de Juan Gomez Jurado, que, sin ser una obra que despertara mi interés, su iniciativa de colgar sus libros a precios más que razonables en internet y su postura respecto a la venta de estos artículos me tiene enamoradito. Me costó 1,49 €, y el libro está perfectamente editado, nada que envidiar a los aficionados que lo hacen gratis y de manera exageradamente buena por las webs de Dios.

Tras esto, me llegó la noticia de que Anagrama iba a publicar “Diario de Invierno”, lo nuevo de Paul Auster en digital antes que en  papel. 10,44 € costaría el libro hasta el 31 deEnero, me animé, volvía a albergar esperanzas de que el mundo editorial por fin iba a resarcir su error. Pero, cosas de la vida, me equivoqué. El libro de Paul Auster da pena. No tiene división por capítulos, pero si separación entre tramos, los típicos tres asteriscos *** entre un párrafo y el siguiente. Pues ni eso estimados lectores, ni eso trae el libro. Ni una sola marca. Sólo tiene una nota, y es absolutamente demencial para la estética como está colocada. No tiene ni siquiera una tabla de contenidos (TOC) al final del libro. Y uno piensa, en breve, este libro lo habrá cogido alguien, le habrá quitado el DRM (protección) lo habrá editado a su gusto, y lo colgará en internet. Ese será el momento en que los listos dirán: “es que no se puede tener gratis”… y habrá que contestarle: ” pues hazlo bien “carajaula”. Y es que, cada vez que pienso que me he gastado 10 euros en un libro que esperaré a encontrar bien editado y gratis en internet para leerlo, se me cae el mundo encima.

Lo comenté con mi amigo Jose Luis Merino, que de esto sabe un rato, y lo primer que me pregunto fue qué empresa había creado el libro. Atónito me quedé. Miré, y al parecer es una empresa que se llama NewComLab S.L.L., y mi amigo Jose Luis, que, como he dicho, de esto sabe un rato, y, por supuesto, mucho más que yo, ya había escrito sobre el asunto. Empiezo a indagar sobre la empresa, y resulta que es la que lleva a todas las grandes editoriales en español.

Y entonces vuelve uno al principio. Si todas las grandes editoriales españolas tienen contratada a esta empresa, yo, desde luego, no voy a comprar un sólo libro más, ni en digital, ni en papel, de estas grandes editoriales. Porque yo no pago para pasarlo mal. Y se que después me llamarán pirata, y llorarán, y me dirán que su negocio va mal, y que la culpa es de internet. Y yo no tendré remordimientos de conciencia, porque es la enésima vez que hago público en diversos medios que o quiero comprar los libros, pero, si te ofrecen un traje de calidad, hecho a medida, por 0 € y un traje de la misma calidad, con el corte mal hecho, que te queda como un tiro y es incómodo, a 10 €, ya me direis con que os quedais. Yo, desde luego, cojo el que no e cuesta el dinero.

Y, como siempre digo que no le suplicaré más a las editoriales que me vedan los libros, que no, que es su trabajo ofrecérmelos, que es su trabajo venderlos, y no tengo porqué estar rogando a nadie que me venda algo. Que ya estoy harto. Y de la decisión de no volver a comprar hasta que no me asegure de que lo que compro es de calidad, o, en caso contrario, pueda devolverlo, no pienso comprar nada. Porque después de la pantomima de Libranda, viene esto, y la conclusión es clara. No quieren que lea sus libros en formato digital. Y, como no pienso comprarlos en papel, porque para eso tengo la biblioteca, me voy a la biblioteca de internet. Y les daré la razón a partir de hoy, una descarga mía va a ser una obra que no compre en mi puta vida.Y que cierren todos los megauploads que quieran, que siempre habrá alguien con libros bien editados dispuestos a prestarlos.

 

Hola Lucía

Hola Lucía Etxeberría!

Usted no me conoce a mi, y yo no la conozco a usted. Pero me permito el lujo de escribir estas palabras que, probablemente nunca leerá. Yo he intentado leer alguno de sus libros, y nunca he podido, incompatibilidad de gustos, cosas del famoso libro de los gustos, que no existe. Pero no va por ahí el objetivo de mis palabras.

En otras ocasiones en este blog he escrito sobre el libro electrónico y mis dificultades com consumidor de acceder a los diversos contenidos. Pero tampoco va por ahí el asunto. He de reconocer que ayer me tomé con humor su decisión de abandonar la literatura. Sin embargo hace un rato he oído su intervención en el programa Hoy por Hoy, y, que quiere que le diga, me ha dado un poco de pena, en el buen sentido.

He ido a comprar su libro, para que pueda usted afrontar sus innumerables pagos, y pueda continuar con la profesión que ha elegido. Yo, que aún soy joven, tengo que trabajar en una multinacional para pagar mis estudios, y ya me gustaría dedicarme a lo mío, pero por ahí tampoco van los tiros. Cómo le digo, he ido a comprar su libro, el Amazon, la mayor librería del mundo, y cuyo lector de libros electrónicos adquirí hace un año, y, ¡sorpresa! o quizá no tanta, no existe el formato digital.

Parece que muchos de ustedes, trabajadores de la cultura, no se dan cuenta de la realidad que les rodea, o no se quieren enterar. Hace mucho tiempo que no compro un libro en papel, de hecho, mis últimos libros en papel son regalados o de trabajo. Miento, compré el último de Murakami el día que salió, pero eso era por pura purita impaciencia, y algo de coleccionismo.

Como le contaba, hace un año exacto que la gran mayoría de los libros que utilizo para mi ocio son digitales. No se si usted ha tenido experiencia lectora con uno de estos “cacharros”, pero es infinitamente más cómoda la lectura de cualquier cosa, sobre todo, si, como yo, sale usted de su casa a las 7:00 a.m y no vuelve hasta las 21:30 de la noche. He abandonado la biblioteca por internet, lo que quiero leer, si no lo puedo comprar, por precio, o porque simplemente quiero conocer la obra, en vez de acudir a la biblioteca de la universidad, me dirijo a internet, me descargo el libro,incluso en muchas ocasiones tengo que modificarlos antes de pasarlos a mi lector, porque no están bien editados. Fíjese, Lucía, si realizo esfuerzos por leer una obra. No gasto más que antes en libros, pero leo mucho más, sin viajes a la biblioteca, sin ir cargando por ahí con un montón de papel.

Si yo quisiera leer su última novela, que ahora con las quejas me ha entrado el gusanillo, fíjese usted, iría a la biblioteca y lo sacaría o me lo compraría. Suponiendo cualquiera de las dos opciones, tendría unas 2 horas diarias para leerla, que son, aproximadamente lo que duran los tres trayectos en autobús de mi casa al trabajo, del trabajo a la universidad, y de la universidad a mi casa, contando que alguna vez el trayecto lo haga a pie. Imaginando que lo leo a un ritmo normal para mí, tardaría un par de semanas en leerlo. Es decir, su libro estaría en la calle aproximadamente unas 140 horas, recorrería unos 210 kilómetros, muchos de ellos a pie, metido en una mochila junto a un portátil, una carpeta con papeles de la universidad, una carpeta con papeles de mi trabajo, un cuaderno, y, habitualmente, acompañando a algún que otro libro, ensayo o manual.

Pero yo no trabajo a diario en la oficina, soy agente comercial, y recorro bastantes más kilómetros a pie, cargado con mi habitual “hatillo”  y un volumen de 500 páginas. Suponga ahora que ese libro lo podría llevar en un aparato que no llega a los 300 gramos de peso y ocupa menos que una agenda “moleskine”. Comprenderá usted, señorita Lucía que elija la biblioteca, es decir, internet, para poder leer su obra, entre otras cosas, porque no puedo comprarlo para introducirlo en mi lector.

No se ha parado a pensar, señorita Lucía, que en vez de acusar a internet, Seriesyonkis (por cierto, en seriesyonkis no está su libro tampoco), y a la mala conciencia de los que piratean, debe usted ir a la oficina de la editorial Planeta y preguntar a su jefe de distribución porqué cojones yo, un chico de 27 años que trabaja para una multinacional y que se pega todo el día en la calle entre el trabajo y sus estudios no puedo elegir el formato en el que quiero leer su última novela.

Espero que si lee estas líneas, tenga la capacidad, que se que la tiene, y de sobra, para analizar la situación. Olvide lo que le cuentan sus editores acerca de todo lo mal que está el asunto y de lo poco que se vende, y hable con sus lectores,  o con lectores habituales, y pregunte cómo está la situación. Y después elabore su propia opinión atendiendo a sus propios criterios.

Sólo una cosa más señorita Lucía, no sabe usted la de inglés que he aprendido, en muy poco tiempo, por tener que comprar libros en inglés, en papel y digital, porque no era capaz de asumir los costes de los libros en castellano.

Sin más, me despido, deseándole sinceramente que su situación vaya a mejor en el menor de los tiempos posibles, porque es muy duro tener que dedicarse a otra cosa que no es la profesión que uno elige, se lo digo por experiencia propia. Este es mi más sincero deseo de Navidad para usted y su familia. Y para mi, el poder comprar pronto su libro en formato digital.

Muchas gracias por su tiempo si es que lo ha gastado conmigo.

Punto de partida

Todo lo que necesitamos es un punto de partida.