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Cosas de casa.

Nos hemos acostumbrado a escuchar, en el panorama político actual, que los casos de corrupción vienen de manzanas podridas, de gente que sale rana, como si nadie se lo esperaba.

Los casos que aparecen en los medios siempre se analizan (por llamarlo de alguna manera) de manera aislada. Y al igual que cuando Emilio Botín falleció y parecía que había sido él sólo el responsable de la expansión y auge de su negocio familiar, ahora parece que Rodrigo Rato es un señor de éxito que apareció de la nada y que ahora ha caído en desgracia.

Hay un libro excelente que analiza cómo las familias cercanas al régimen franquista se hicieron de oro cuando los militares alzados contra la república ganaron la Guerra Civil y se conformó la dictadura. Dos de esas familias cercanas al régimen, que vivieron y se enriquecieron gracias a esa colaboración. Una es la familia Aznar y su naviera, el padre y el abuelo de José María Aznar, quien siempre llevó de su mano a Rodrigo Rato. Escuchaba hace poco unas declaraciones del expresidente donde decía que Rato y él habían sido amigos desde pequeños. Claro.

Rodrigo Rato, hoy en la palestra por sus devaneos con la Hacienda pública (entre otras cosas, no hay que olvidar que aquí hay varias causas abiertas), podría seguir los pasos de su padre, que también acabó con sus huesos entre rejas por problemas con la Hacienda pública.

Os dejo un pequeño fragmento del libro ” Ricos por la guerra en España” de Mariano Sánchez Soler:

 

En sus trapisondas industriales, Nicolás [Franco Bahamonde] contactó con el empresario Ramón de Rato Rodríguez de San Pedro, padre de Rodrigo Rato, heredero de una importante fortuna personal consolidada tras su boda con una hija de los poderosísimos Figaredo, de Gijón, y amasada por su abuelo, Faustino Rodríguez de San Pedro, alcalde de Madrid en 1890 y ministro con Antonio Maura en 1903.

Como el hombre de acción que era y como franquista con devaneos nacional-socialistas en las décadas de los treinta y cuarenta, Ramón de Rato cometió el error de querer cobrar una deuda de 4 800 000 pesetas a Nicolás Franco. A fin de cuentas, ambos tenían en común su alan negociante, se las habían visto varias veces en los juzgados saliendo siempre indemnes y, durante la Guerra Civil, habían actuado desde la comodidad de los cuarteles mayores.

Rato formó parte del equipo de propaganda franquista creado en Salamanca por Serrano Suñer, lo que le valió participar en la fundación de Radio Nacional de España y colaborar en la reactivación de la Cadena Ser con el abuelo del anterior presidente del Gobierno, Manuel Aznar Zubigaray, periodista curtido que puso su pluma y su inteligencia al servicio del Dictador. En 1941, alejado de la política, Ramón de Rato se dedicó a los negocios y adquirió Radio Toledo, emisora a partir de la cual creó la Cadena Rato, uno de los más importantes grupos privados de radiodifusión en España, que acabó teniendo 66 emisoras cuando fue vendida, en 1990, a la ONCE por 5000 millones de pesetas y dio lugar a la actual Onda Cero.

La colisión entre ambos patriotas se produjo en 1966, cuando Ramón de Rato reclamó ante los tribunales el préstamo concedido a Nicolás Franco Bahamonde por el Banco Siero, presidido por él, y cuyas letras le habían sido protestadas. Cansado de insistir, solicitó el procesamiento del hermano del Dictador. Sin saberlo, había abierto una caja de los truenos que alcanzó incluso al consejo de Ministros, controlado por los tecnócratas del Opus Dei. En este trance, la Rumasa de José María Ruiz Mateos, en una estrategia de expansión bancaria diseñada por el cerebro financiero de la Obra, Pablo Bofill de Quadras, aprovechó para comprar el banco, a un precio fijado por el Ministerio. Acusado de evasión de capitales a Suiza, Ramón de Rato fue encarcelado. Según él, se trataba de una venganza urdida por Nicolás.

Algo de razón debía de tener, porque zafarse del fisco y traficar con divisas en aquella época, eran actividades financieras casi cotidianas. Convencido de su equivocación, Rato envió al hermano del Dictador las letras impagadas, acompañadas por una carta en la que le pedía excusas y le indicaba, amablemente, que pagara las letras cuándo y cómo quisiera. La respuesta de Nicolás fue demoledora: «Al hermano del Caudillo de España no se le molesta por cuatro millones ochocientas mil miserables pesetas», dijo.

 

Sobre Teófila y el Twitter de pago.

 

Saltó la noticia de que Teófila había metido la pata en unas declaraciones. Teófila Martínez es, para quien no la conozca, la alcaldesa de Cádiz. Ocupa el cargo desde 1995, y, aunque es de Santander, ha tenido varios cargos en Alianza popular y posteriormente en el PP, del que fue “jefa” en Andalucía antes que Javier Arenas. Además es senadora y ocupa varios cargos de esos “opacos” en comisiones y juntas del gobierno.

Teófila metió la pata.

Llevo dos días escuchando a la gente escribir con sorna a raíz del Twitter de pago, que si facturas del Twitter, que si “paga el Twitter, primer aviso”, etc. Todo muy cómico y muy gracioso.  Es desternillante que una señora de 65 años no sepa que Twitter es gratis, cuando probablemente las redes sociales ni le interesan ni le gustan, aunque esto segundo sí lo ha demostrado. “hay gente que viene al ayuntamiento a pedir prestaciones sociales, a pedir para comer y tienen Twitter”, en realidad es algo muy parecido a lo que dijo aquella otra señorita de su mismo partido en Les Corts, en Valencia, con algo parecido a: “les damos la ayuda y después se compran televisores de plasma”.

A mi este tipo de declaraciones no me hacen ni mijita de gracia,  os explico el porqué. Vivimos en una sociedad donde el Estado es el encargado de ofrecer protección a las personas más desfavorecidas, y se encarga de ello por unos conceptos que ha costado muchos años introducir en la clase dirigente, como es el de solidaridad. Estas personas no creen que un pobre pueda autogestionar su dinero, lo reciba de donde lo reciba,  y que son ellas, personas 2de bien” las que llevan la razón al decidir en qué se lo deben gastar. ¿Tienes hambre y pagas internet? porque todos sabemos que TODO el mundo paga internet y nadie pilla Wifi abierto o directamente lo desencripta; ¿Tienes hambre y pagas la luz? ; o el que se hizo famoso también porque lo puso alguien del mismo partido político, “un militante de nuestro partido dejaría de comer para pagar su hipoteca”. Es decir, son ellos quienes marcan las prioridades, unos que primero el comer que el internet (o cualquier otra cosa), otros que primero la hipoteca que el comer. Todo muy lógico y muy coherente.

Sin embargo, lo que aquí asoma no es, del todo, o principalmente no, el alejamiento de los conceptos de solidaridad, justicia social y el acercamiento paulatino de la caridad teológica y evangélica que parece que quieren trasladar estos señores. Lo que a mi más me ha chocado del vídeo es el principio, donde se escucha una frase que para mí es lo más indecente que he oído en mucho tiempo de la boca de un miembro de la casta política: “tanta opinión ni tanta opinión”.

Lo que a esta señora le fastidia en realidad no es que una persona deje de comer para pagar internet, o se lo robe al vecino, o haya un alma cándida que deje abierta su conexión para sus vecinos, lo que a esta señora le molesta es que la gente opine.  Y esto es algo que se ha ido demostrando por parte de esta señora desde hace mucho tiempo. Con el carnaval pasó algo parecido, si yo no recuerdo mal, aunque tengo un problema ahora mismo, no me puedo parar a buscar enlaces, si no no terminaría. En Cádiz se está formando un lío curioso. La gente se ha hartado de paro, ya está bien, llevan así muchos años y es ahora cuando han reventado, y ahora, por suerte, el aislamiento al que se ha sometido a Cadiz está siendo esquilmado gracias a las Redes Sociales. Tenemos la referencia de Karlos Puest, que sin ser un personaje que me guste especialmente, sus vídeos protesta han tenido un éxito morrocotudo en las redes, y  en los juzgados, porque el Senador y Teniente de Alcalde de la ciudad de Cadiz José Blas Fernández, los motivos, los de siempre en estos casos, injurias, calumnias, etc. Los motivos reales, se está creado una corriente de opinión en la siempre dormida Cádiz. También estaban teniendo relativo éxito los vídeos de los plenos donde los ciudadanos iban a protestar y la señora “Twitter sale caro” se ausentaba y salía con la cabeza alta del consistorio entre abucheos y escoltadísima por la policía municipal. el colmo de estos vídeos fue el superhit de la vendedora del mercadillo que sólo pedía una licencia para poder llevar a cabo de manera legal su única forma de subsistencia.

Esto es lo que molesta, esto es lo que saco de las palabras de Teófila, más allá de la bromita. Señores, señoras, hay que dejarse de bromitas, lo de esta señora es muy fuerte, el desprecio con el que habla de la gente necesitada de su ciudad, tomándolos poco más que por niños caprichosos que no saben en lo que gastar el dinero, o de gente aprovechada que piensa que puede obtener comida gratis, etc. Vamos a pararnos un poco más a analizar el mensaje, a esta señora lo que le molesta es que haya gente con necesidades y que esa gente pueda opinar en vez de arrodillarse agradecido ate la caridad y la obra pía que el ayuntamiento y los servicios sociales pagados por ellos (los que trabajan).

Esta es la conclusión, no puedes opinar porque te estoy haciendo un favor, la mentalidad del señor que denosta a su vasallo y lo hace dependiente y agradecido. Esto es lo verdaderamente importante, el “tanta opinión ni tanta opinión”[hombre ya los desgraciados miserables estos que se creen?], que es lo que le hubiera faltado a la Teo para rematar la faena.

 

A mi, personalmente, este tipo de declaraciones, me dan mucho miedo.

Falsos Horizontes.

Cartel del documental “Falsos Horizontes” Foto tomada del blog de “Cine en Serio” sin pedir permiso ni nada.

Un twit de contenido político publicado desde mi cuenta hace que mi amigo @devuelta me conteste que ha visto un documental que le ha deprimido mucho. Ese documental se llama “Falsos Horizontes”, y gracias a @cineenserio he podido verlo a través de Filmin. El documental es bastante básico, un tipo que se mete en la acampada de Sol y graba a gente hablando de cosas. Hasta ahí bien. Como bien dice mi amigo @devuelta en su post, no sabemos de qué pie cojea el autor, lo que nos limita a la hora de valorar la muestra de testimonios. Sin embargo en mi particular experiencia con gente que participa en las asambleas, y habiendo asistido a algunas de las movilizaciones de mi ciudad creo que es bastante representativa. Esto no quiere decir que todo el mundo sea como los que aparecen ahí, ni que lo voy a exponer se aplique necesariamente en todos los participantes del movimiento 15-M, de hecho me referiré explicitamente al movimiento en sí, o a mi visión sobre el movimiento, así que espero que no aparezca ningún ser humano ofendido por las generalizaciones que vaya a hacer. Los individuos que componemos la sociedad cada vez somos más escasos en recursos mentales, no nos gusta pensar, nos quedamos con los titulares, con los mensajes sorprendentes. Lo haceos al hablar de política, lo hacemos a hablar de nuestros problemas, y lo hacemos al leer la prensa. Sólo hay que darse una vuelta por las Redes Sociales para entender de lo que hablo.

Entonces empiezo. Por un lado está el documental. Una película algo larga y pesada en la que, como he expuesto anteriormente se muestra a una serie de personas (no las he contado) contando diversas cosas, desde porqué están ahí, qué piensan del movimiento, futuro, la crisis, etc. Temas de actualidad y que servían de referencia en el movimiento. Si la muestra de las personas está realizada para vilipendiar el 15-M desde luego lo han conseguido. Si la muestra pretende ser neutra y se escoge un poco de todo, la depresión es inminente, y si la muestra se ha escogido como foc de promoción de la acampada y posterior movimiento, desde luego se ha lucido. A mi me resulta neutra pero más tirando hacia el lado crítico del movimiento, quiero decir, si se hubiera querido hacer daño hubiera sido aún más fácil, pero no llega a ser un muestro neutro. Respecto del documental poco más se puede decir, porque no da para más 83 minutos de metraje de gente hablando y algunas imágenes más, pero básicamente es eso.

El visionado de este documental me va a servir, sin embargo, para hablar un poco del 15-M y sus resultados, de rescatar algunas cosas que expresé en su momento (hace ya dos años que se iniciaron las acampadas) y un poco de generalidades del elemento scial de este país. Parece, incluso, que voy a hacer algo serio.

Una de las fotos más compartidas por la red de la multitud en Sol.

Voy a empezar por los aspectos negativos del 15-M. La muestra de testimonios que aparecen en Falsos Horizontes me resulta representativa, como ya he dicho. La gente se pone a hablar de Estados, de Bancas, de Lobbys ultra poderosos, de conspiraciones, de maltrato al pueblo, de conspiración, de corrupción, de vivienda, de paro, de dinero, de educación. Completito. Sin embargo, todo se expresa de manera muy vaga. Las ideas no son profundas, se quedan en un análisis superficial. Se divide todo en dos bandos, los buenos y los malos. Se extrapola la protesta a “la voz del pueblo”, asumiendo que su mensaje debe ser compartido por toda la capa de población que se considera pueblo, o que no son “ellos”, los malos.

Esto no sería nada del otro mundo en casos concretos, pero por desgracia parece ser el elemento natural de las personas que se dicen con sentido crítico. Los protestones (en el sentido más cariñoso posible), aquellos que saben que esto no funciona, que esto tiene que cambiar, que todo es una mierda, y quieren hacer algo, pero no saben como. EL movimiento 15-M es un estallido de indignación – para mí el nombre de indignados que le dieron los medios de comunicación era excelente -, pero claro, los estallidos de indignación nos hacen perder el norte, son reacciones en caliente, sin valoraciones, en los que sólo se ve la superficie. El movimiento 15-M sin embargo se auto denominó revolución, y la revolución es otra cosa. Al estallido 15-M le faltaban muchas cosas, unos valores, unos objetivos, una estrategia, una estructura, y muchas otras cosas más. No podía ser una revolución. Era un toque de atención a una sociedad adormilada.

El 15-M hablaba de democracia y participación, sin embargo los elementos de participación ciudadana estaban y están muy abandonados. No podemos decir que no estamos en una democracia participativa si no participamos de ella. No podemos pensar que un gobierno va a cambiar radicalmente por la presión de un número elevado de gente en las calles unos días, sobre todo si ese grupo numeroso no sabe exactamente qué quiere que el gobierno cambie. Si no existen grupos de presión social no hay nada que hacer. Y el 15-M ni siquiera se ha instaurado como grupo de presión. El movimiento pretendía que decenas, cientos de personas que jamás han trabajado de manera asamblearia participara en unas asambleas copadas de personas diciendo de todo, desde cosas con el máximo sentido y analizadas hasta magufadas como hablar de biodanza y el poder de las piedras.

El 15-M pasó de 0 a 100 en muy poco tiempo, y lo que podría haber sido un hito para la participación social se convirtió rápidamente en un sindiós sin pies ni cabeza donde nadie sabía muy bien a lo que se iba allí. Creían que iban a cambiar el mundo, pero cuando cambias algo, lo más importante es saber porqué lo sustituyes. Y allí no estaba claro.

Imagen de la Plaza de la Encarnación, Sevilla. Esta cantidad de gente en mi ciudad sólo se ve en Semana Santa, Feria, o algún partido de fútbol. Origen de la foto: ABC

Aspectos positivos del 15-M. Partimos de la base que la española es una sociedad tradicionalmente dormida. La explosión de gente saliendo a las calles por todo el país para demostrar su indignación ante un sector dirigente totalmente calamitoso y corrupto era un soplo (un vendaval) de aire fresco, sobre todo para la gente que participaba en los diversos movimientos sociales que veía cómo se abrían nuevos caminos y por la posibilidad de “reclutar” nuevos elementos a sus diversas luchas.

El 15-M abrió la posibilidad de que mucha gente recelosa de los diversos movimientos sociales y sus ideologías participara activamente y se planteara la posibilidad de iniciar su camino en esto de la participación ciudadana. Era una burbuja de colores para los protestones, un mundo aparte,una burbuja. Conozco personalmente a varias personas que se han ido implicando en diversos ámbitos a raíz del 15-M, pero no dejan de ser pocas. Durante días, semanas, meses, el movimiento dio voz a los que habitualmente no la tienen, dio esperanzas a jóvenes y mayores de una sociedad activa y participativa que cambiara la miserable situación que la clase dirigente sin oposición había creado. Sin embargo, era una burbuja, y como tal, pinchó.

Conclusiones varias. El 15-M por tanto sacó a la luz varias cosas. Por un lado un sector de la sociedad que tenía ganas de hacer algo por cambiar esto sin saber cómo. Como contraprestación, esa gente quería que se lo dieran todo mascadito, repetía y repite eslóganes con una facilidad pasmosa, que atemoriza al más pintado, todo disfrazado de la necesidad de un espíritu crítico. Demostró que en la sociedad civil española, en la base de ésta, hay un montón de soldados dispuestos a la guerra, pero, por otro lado, demostró una falta de oficiales que dirijan a esa masa. Porque esa masa quería estar dirigida. Porque la sociedad se dividió en dos corrientes de opinión que hacían sacra o demoníaca a las asambleas y sus decisiones.

En mi opinión un proyecto, desde su nacimiento, debe tener unos objetivos claros, una misión, unos valores a aportar, y un camino a seguir. Eso requiere estrategia. Si bien todo esto puede ir cambiando en el desarrollo de una actividad constante, debe ser imprescindible partir de esa base. Con la improvisación, con una neutralidad alejada de la realidad no se puede llegar nunca a nada. Sobre todo si contra lo que te posicionas es un Estado, es decir, no puedes luchar contra una estructurada más que construida improvisando. Por eso un contingente de la policía antidisturbios puede con una masa de miles de personas en cuestión de minutos. Ellos tienen un objetivo y saben como conseguirlo, sus adversarios no saben en ningún momento qué hacer. Extrapólese este ejemplo a cualquier situación de oposición, ya sea en una discusión con argumentos o en un partido de fútbol.

A pesar de todo, el movimiento, como digo, me parecía fantástico. El problema viene cuando se pincha la burbuja. Si os fijáis atentamente en las declaraciones de los entrevistados en el documental, se aprecia de manera espectacular un individualismo muy preocupante. Desde el primer señor que dice que lo unico que no te pueden quitar es tu lucha, hasta la señora que dice que viene de trabajar y que ella tiene que mantener a la familia, el chico que dice, “yo ya lo decía al principio” o el indigente que habla de la solución a sus problemas. Todo esto legó a un punto de egolatría, la gente fue porque tenía que estar, porque ellos no podían dejar de participar en este hito histórico que iba a cambiar el país,  de hecho se convirtió en uno de los reclamos. Finalmente ni siquiera era una masa indignada, sino que era un gran contingente de individuos que, ante todo, pensaban en su propia participación. Esto no deja de ser una consecuencia de esa falta de objetivos claros.

Como lo era, de la falta de estructura, que absolutamente todo se escuchara, que nadie dijera nada acerca de algunos asuntos que eran cualquier cosa menos serio y que convirtió una queja política en un auténtico circo. Porque de creencias y modos de vida no se hablaba aquí, hasta que algunos los metieron en las asambleas, y no existía un filtro real. Otro ejemplo de esto eran las pancartas con el lema libertad de expresión mientras se cargaban las tintas con un cámara, un currito, que estaba allí haciendo su trabajo. El miedo a que algunos medios hablaran mal del movimiento demostraba eso, la falta de una estructura propia que luchara contra eso.

En una conversación mantenida cuando se inició todo este tema llegamos, el grupo que estábamos hablando, que esto sólo serviría para algo si de toda esta masa de particularidades salían grupos más o menos formados de trabajo contínuo que llevara a cabo una serie de acciones, con su estructura, objetivos, valores, etc. Si toda la gente que había en las ciudades españolas se hubieran organizado, mientras o a posteriori en grupos de presión local, otro gallo cantaría, pero de nuevo se ha pasado a un estado de relativa calma social, que, con  la que esta cayendo, es extraordinariamente sorprendente.

 

Segunda flexión política de la semana: Participa.

Han pasado las elecciones, y ha pasado lo de siempre. Mal gobierno nacional, vuelco electoral en las municipales. El Bipartidismo sigue funcionando, y lleva así ya casi siglo y medio ( con permiso de un generalísimo y una mano de hierro ). Muchos, tras todo lo que lleva pasando desde el día 15 de Mayo se preguntarán, pero qué hay que hacer para que esto cambie.

Y yo, que no seré de muchas cosas pero pesado soy un rato, vuelvo a mis trece, las cosas se cambian en el día a día, es el trabajo diario el que tiene consecuencias, y, cambiar la mentalidad del bipartidismo, del voto de castigo, y de la televisión machacona es muy, pero que muy difícil.

Y no hablo sólo de los partidos minoritarios, no, esto no va de eso. Hablo de la gente. Hoy mucha gente llorará, porque, a pesar de que en toda España miles de personas entonaron el “no nos representan” la mayoría llora la aplastante victoria del PP, porque también piensan en que sólo existen dos caminos. Hoy, los partidos minoritarios han ganado muchos votos, aunque no han llegado al famoso 5% en la mayoría de los casos. Hoy CENB ha conseguido expulsar a cuatro políticos de diferentes puntos de España, y eso hay que verlo como un paso importante.

A lo que iba, se ha movilizado mucha, muchísima gente en toda España, al principio de manera más o menos espontánea, después con el movimiento fagocitado por los de siempre, sin simbología, pero con mucha ideología.  Pero yo repito. Por lo antes comentado de la pesadez del muchacho al que represento ( o sea, yo mismo).

Si todas estas movilizaciones, si toda la gente que ha estado durmiendo noches en las plazas de toda España, sumándose sin miramientos a un movimiento sin nombre, sin colores en un principio, participara en proporción a sus necesidades, otro gallo cantaría en este país.

Y es que lo vengo diciendo, nadie  va a venir a hacerlo por ti. Hazlo tu. ¿quieres talleres en tu barrio? organízalos, busca a la gente para impartirlos, convéncelos, no es tan difícil, de ir un par de veces a la semana a tu barrio, y habla con la AAVV, con el colegio, o con el instituto;quieres un concierto, organízalo tu mismo, pide los permisos, habla con los grupos; cread elementos de presión, buscad objetivos comunes entre la gente que quiera cambiar esto, aunque sólo sea un poquito, y luchad por ellos.

Pero una cosa muy importante en todo esto, que no os fagociten. Porque adherirse rápida, o lentamente a una serie de ideologías precocinadas, preconcebidas, y sumamente dogmatizadas, sólo va a hacer una cosa, frenar. Frenar el avance de las personas. Hay que ir al objetivo común, conseguirlo, intentarlo, y después se busca otro. Y así, poco a poco, habremos cambiado algo.

Así que, por favor, participad, moveos, por vuestros barrios, ciudades, pueblos, donde sea. Porque si no lo hacéis vosotros, nadie lo hará por ustedes.

Del #15M y sus posibles consecuencias.

El movimiento #15M no es más que una respuesta a la somnolienta sociedad en la que vivimos. Una respuesta que se ha dado en el momento en que no ha habido siglas establecidas por la costumbre, el tiempo, o las ideologías (sean lo que sean actualmente éstas). Un llamamiento anónimo, a expresar toda la frustración que sentimos. una llamada desesperada a hacer algo. ¿El qué? Pues esa es la gran duda.

Lo primero que me hizo pensar en el asunto más profundamente es porqué este llamamiento ha sido ampliamente seguido, apoyado, y abrazado sin miramientos por tantos miles de personas en España, cómo han conseguido movilizar a gente de todas las edades, de todos los grupos sociales, en un mismo momento, y sean tan pocos los que hayan cuestionado por un momento adherirse a la causa. Me aparecen varias respuestas:

1) Movimiento declarado apartidista, no han mostrado afinidad por ningún partido político, han desaparecido los tradicionales sindicatos (y los no tradicionales), ni han aparecido banderas con siglas de ningún tipo.

2) No hay caras visibles, todo se ha hecho de manera horizontal desde el primer momento, buena organización, y, sobre todo, buena predisposición de los asistentes por participar ordenadamente, con criterio, y mucho sentido común.

3) Parece ser que no habrá beneficiados políticos, por el momento, entre otras cosas, porque aun no está demasiado claro, o directamente no existen, líderes de tres al cuarto con más ganas de protagonismo y un sillón que otra cosa.

Otra de las preguntas es, porqué ahora. Ahí la respuesta es más sencilla, hay elecciones. Pero, no es tan sencillo, hay elecciones municipales, y, en las televisiones, radios, periódicos, sólo vemos a los líderes nacionales de los grandes partidos tirándose piedras unos contra otros, nada de las ciudades. La política en España se ha vuelto nefasta. Los intereses partidistas están por encima de  todos los ciudadanos, y así es muy difícil sentirse identificado, no ya a nivel nacional, sino a nivel local, es imposible.

La aparición en las redes sociales de algunos de los “representantes de los ciudadanos” sólo ha servido para demostrar, otra vez, lo alejados que están de la realidad que les rodea, de lo jodidísimas que están las cosas. Y, para más INRI, cuando uno se plantea dar un cambio a través de los canales democráticos, nos encontramos con un panorama más desolador si cabe, no hay alternativas. No hay  ni un sólo partido que demuestre que todo esto le simporta, y, si los hay, en la teoría, en la práctica se desdicen una y otra y otra vez. El ejemplo más claro son los discursos anticorrupción, se les llena la boca de honradez con tanta velocidad que sus listas se llenan de imputados por corrupción.

La gente ha reventado, vale, pero… ¿ahora qué? esa es la gran pregunta. Ahora, todos los ciudadanos que han acudido a estas manifestaciones, concentraciones, acampadas, protestas, llámenlo como quieran, deberían asociarse. Me explico. Cada uno de los asistentes, pongamos el caso de Sevilla, entre 1000 y 2000 personas , es de su padre y de su madre, y, fuera de las reivindicaciones de sentido común que se llevan a cabo en todas las protestas en España, cada uno tendrá , creerá, pensará, en un camino para la solución de ese problema. Por eso es importante unrise, por afinidades, por intenciones. Habrá quienes piensen que organizar actos culturales es la manera de  educar a la sociedad,  y por elo deberían crear un colectivo que se dedicara a organizar conciertos, representaciones teatrales, exposiciones, etc. Otros pensarán que es el acto del día a día en el barrio por donde se empieza, y para ello deberían organizarse en colectivos vecinales para la mejora en su barrio, apra que cumplan con las promesas, y con todas las necesidades que surjan, y así hasa el infinito.

¿Que es difícil? Sí, por supuesto, pero la mecha que ha encendico este 15M no puede apagarse sin que la polvora explota. Y si no somos capaces de continuar con esto, si esto sólo queda como el reflejo de una rabieta, si esto pasa de #spanishrevolution como hablan algunos a la #spanichberrinche de la que hablan otros, estamos acabados. Que se demuestre la fuerza, qe los caminos se hacen andando, y entre todos podemos pararles los pies a esta panda de sinvergüenzas.

Un abrazo, y mucho ánimo a todos los participantes en las concentraciones y acampadas por todo el país.