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Baila, Baila, Baila.

Baila, Baila, Baila.

Este título es el de la última novela de Murakami que ha publicado Busquets. Es la última que ha publicado, aunque se escribió en 1988.

En Marzo de 1983, el joven protagonista de esa novela, redactor freelance todoterreno, después de pasar días sombríos, siente la necesidad de volver a ciertos escenarios de su vida para ajustar cuentas con el pasado. Viaja a Sapporo con la intención de alojarse en el Hotel Delfín, donde años atrás pasó una semana con una misteriosa mujer que, de manera inesperada, desapareció de su lado. A su llegada descubre que han derribado el hotel y que en su lugar se alza otro, moderno y lujoso, pero su estancia allí propicia la aparición de personajes envueltos en un aura de irrealidad: una guapa recepcionista que ha vivido experiencias inverosímiles, una adolescente dotada de una aguda sensibilidad, o un antiguo compañero de colegio, ahora actor de éxito, que lo meterá en graves aprietos. Asesinatos, viajes a Hawai, pasajes a otros mundos y fiestas se suceden al ritmo de la música que suena en la radio de su destartalado Subaru. Lo cierto es que, como afirma un enigmático personaje, todo está conectado. Porque sólo se regresa al Hotel Delfín para poder empezar de nuevo.”

Esto es lo que Tusquets nos adelanta en la sinopsis del libro. Lo que yo os puedo adelantar es que e suna novela del más puro estilo Murakami. Hay una cosa en Murakami que me desagrada y a la vez me fascina. Todos sus libros parecen iguales, sin embargo, cada uno es totalmente diferente.

Volvemos a ver en esta novela la separación entre el mundo real y el mundo fantástico. Volvemos a sentir como los fantasmas del pasado no arrastran cadenas, sino que los arrastra el protagonista. Sin embargo, en esta novela los “actores” no son tan complejos y difíciles como en otras páginas suyas. Aparecen más cercanos y tangibles.

La metáfora sigue siendo su principal arma para conseguir una narración que roza lo perfecto. La cadencia, los capítulos cortos hace que la novela sea más que accesible. La aparición del hombre carnero dos novelas después (La caza del carnero salvaje se publicó en 1982, y después se publicaron “Alicia y un despiadado mundo de las maravillas” y “Tokio Blues”) hace que a los fans del escritor se nos haga más familiar y personal la historia.

Un auténtico canto a la humanidad, con todas sus carencias, dificultades y manchas negras. A pesar de su simbolismo, la novela de Murakami hace que los personajes nos sean de lo más cercanos. La necesidad que tenemos de vernos reflejados en las obras de ficción se satisfacen totalmente cuando leer cualquiera de sus títulos.

Baila, Baila, Baila, como tantos otros títulos de este escritor debería ser pieza clave en la biblioteca de cualquier amante de la lectura. Si tuviera que valorarla, le pondría un cuatro sobre cinco. Y se lo pondría porque su última novela 1Q84 para mí ha puesto el lustón demasiado alto. Aunque tenemos en cuenta que la última se ha escrito veinte años después, en su plenitud como autor. Por lo tanto una recomendación más que favorable.

Esta novela ha llegado a mí a través de PriceMinister y su propuesta #unblogunlibro, en la que repartieron una serie de ejemplares de distintas novelas con el fin de seleccionar la mejor novela de este año 2012. Aclarar que esta promoción no ha contribuido en modo alguno mi opinión acerca de la obra, y que si hubiera sido un truño de proporciones épicas lo hubiera puesto sin ningún tipo de problema. Por esta razón, si os ha llamado la atención esta novela y os apetece leerla, podéis encontrarla en la página de PriceMinister, pinchando en este enlace para su compra. 

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Experiencias comprando libros.

Sigo con mi historia particular, mi cruzada libraria digital, a ver si se enteran de una vez: ¡¡¡¡ QUIERO COMPRAR LIBROS PARA MI KINDLE !!!!

 

Amazon ya anunció que empezaría a vender libros en España: BIEN. Pero un bien regular na más. Como muchos sabeis llevo un año, y, no es que yo sea el más mijita del globo, ero me he acostumbrado a leer BIEN en el Kindle. ¿qué significa esto? Bueno, pues significa textos bien editados, con sus capítulos, sus notas pequeñitas, un índice, y un TOC (Table Of Contents) al final del libro. Esto lo hace mucha gente de manera gratuita, con textos conseguidos a través de OCR (es decir, de escanear una por una las páginas y sacar el texto después – un coñazo – ).

 

Pues bien, desde Diciembre he comprado dos libros para mi Kindle, el primero, “El emblema del traidor”, de Juan Gomez Jurado, que, sin ser una obra que despertara mi interés, su iniciativa de colgar sus libros a precios más que razonables en internet y su postura respecto a la venta de estos artículos me tiene enamoradito. Me costó 1,49 €, y el libro está perfectamente editado, nada que envidiar a los aficionados que lo hacen gratis y de manera exageradamente buena por las webs de Dios.

Tras esto, me llegó la noticia de que Anagrama iba a publicar “Diario de Invierno”, lo nuevo de Paul Auster en digital antes que en  papel. 10,44 € costaría el libro hasta el 31 deEnero, me animé, volvía a albergar esperanzas de que el mundo editorial por fin iba a resarcir su error. Pero, cosas de la vida, me equivoqué. El libro de Paul Auster da pena. No tiene división por capítulos, pero si separación entre tramos, los típicos tres asteriscos *** entre un párrafo y el siguiente. Pues ni eso estimados lectores, ni eso trae el libro. Ni una sola marca. Sólo tiene una nota, y es absolutamente demencial para la estética como está colocada. No tiene ni siquiera una tabla de contenidos (TOC) al final del libro. Y uno piensa, en breve, este libro lo habrá cogido alguien, le habrá quitado el DRM (protección) lo habrá editado a su gusto, y lo colgará en internet. Ese será el momento en que los listos dirán: “es que no se puede tener gratis”… y habrá que contestarle: ” pues hazlo bien “carajaula”. Y es que, cada vez que pienso que me he gastado 10 euros en un libro que esperaré a encontrar bien editado y gratis en internet para leerlo, se me cae el mundo encima.

Lo comenté con mi amigo Jose Luis Merino, que de esto sabe un rato, y lo primer que me pregunto fue qué empresa había creado el libro. Atónito me quedé. Miré, y al parecer es una empresa que se llama NewComLab S.L.L., y mi amigo Jose Luis, que, como he dicho, de esto sabe un rato, y, por supuesto, mucho más que yo, ya había escrito sobre el asunto. Empiezo a indagar sobre la empresa, y resulta que es la que lleva a todas las grandes editoriales en español.

Y entonces vuelve uno al principio. Si todas las grandes editoriales españolas tienen contratada a esta empresa, yo, desde luego, no voy a comprar un sólo libro más, ni en digital, ni en papel, de estas grandes editoriales. Porque yo no pago para pasarlo mal. Y se que después me llamarán pirata, y llorarán, y me dirán que su negocio va mal, y que la culpa es de internet. Y yo no tendré remordimientos de conciencia, porque es la enésima vez que hago público en diversos medios que o quiero comprar los libros, pero, si te ofrecen un traje de calidad, hecho a medida, por 0 € y un traje de la misma calidad, con el corte mal hecho, que te queda como un tiro y es incómodo, a 10 €, ya me direis con que os quedais. Yo, desde luego, cojo el que no e cuesta el dinero.

Y, como siempre digo que no le suplicaré más a las editoriales que me vedan los libros, que no, que es su trabajo ofrecérmelos, que es su trabajo venderlos, y no tengo porqué estar rogando a nadie que me venda algo. Que ya estoy harto. Y de la decisión de no volver a comprar hasta que no me asegure de que lo que compro es de calidad, o, en caso contrario, pueda devolverlo, no pienso comprar nada. Porque después de la pantomima de Libranda, viene esto, y la conclusión es clara. No quieren que lea sus libros en formato digital. Y, como no pienso comprarlos en papel, porque para eso tengo la biblioteca, me voy a la biblioteca de internet. Y les daré la razón a partir de hoy, una descarga mía va a ser una obra que no compre en mi puta vida.Y que cierren todos los megauploads que quieran, que siempre habrá alguien con libros bien editados dispuestos a prestarlos.

 

Hola Lucía

Hola Lucía Etxeberría!

Usted no me conoce a mi, y yo no la conozco a usted. Pero me permito el lujo de escribir estas palabras que, probablemente nunca leerá. Yo he intentado leer alguno de sus libros, y nunca he podido, incompatibilidad de gustos, cosas del famoso libro de los gustos, que no existe. Pero no va por ahí el objetivo de mis palabras.

En otras ocasiones en este blog he escrito sobre el libro electrónico y mis dificultades com consumidor de acceder a los diversos contenidos. Pero tampoco va por ahí el asunto. He de reconocer que ayer me tomé con humor su decisión de abandonar la literatura. Sin embargo hace un rato he oído su intervención en el programa Hoy por Hoy, y, que quiere que le diga, me ha dado un poco de pena, en el buen sentido.

He ido a comprar su libro, para que pueda usted afrontar sus innumerables pagos, y pueda continuar con la profesión que ha elegido. Yo, que aún soy joven, tengo que trabajar en una multinacional para pagar mis estudios, y ya me gustaría dedicarme a lo mío, pero por ahí tampoco van los tiros. Cómo le digo, he ido a comprar su libro, el Amazon, la mayor librería del mundo, y cuyo lector de libros electrónicos adquirí hace un año, y, ¡sorpresa! o quizá no tanta, no existe el formato digital.

Parece que muchos de ustedes, trabajadores de la cultura, no se dan cuenta de la realidad que les rodea, o no se quieren enterar. Hace mucho tiempo que no compro un libro en papel, de hecho, mis últimos libros en papel son regalados o de trabajo. Miento, compré el último de Murakami el día que salió, pero eso era por pura purita impaciencia, y algo de coleccionismo.

Como le contaba, hace un año exacto que la gran mayoría de los libros que utilizo para mi ocio son digitales. No se si usted ha tenido experiencia lectora con uno de estos “cacharros”, pero es infinitamente más cómoda la lectura de cualquier cosa, sobre todo, si, como yo, sale usted de su casa a las 7:00 a.m y no vuelve hasta las 21:30 de la noche. He abandonado la biblioteca por internet, lo que quiero leer, si no lo puedo comprar, por precio, o porque simplemente quiero conocer la obra, en vez de acudir a la biblioteca de la universidad, me dirijo a internet, me descargo el libro,incluso en muchas ocasiones tengo que modificarlos antes de pasarlos a mi lector, porque no están bien editados. Fíjese, Lucía, si realizo esfuerzos por leer una obra. No gasto más que antes en libros, pero leo mucho más, sin viajes a la biblioteca, sin ir cargando por ahí con un montón de papel.

Si yo quisiera leer su última novela, que ahora con las quejas me ha entrado el gusanillo, fíjese usted, iría a la biblioteca y lo sacaría o me lo compraría. Suponiendo cualquiera de las dos opciones, tendría unas 2 horas diarias para leerla, que son, aproximadamente lo que duran los tres trayectos en autobús de mi casa al trabajo, del trabajo a la universidad, y de la universidad a mi casa, contando que alguna vez el trayecto lo haga a pie. Imaginando que lo leo a un ritmo normal para mí, tardaría un par de semanas en leerlo. Es decir, su libro estaría en la calle aproximadamente unas 140 horas, recorrería unos 210 kilómetros, muchos de ellos a pie, metido en una mochila junto a un portátil, una carpeta con papeles de la universidad, una carpeta con papeles de mi trabajo, un cuaderno, y, habitualmente, acompañando a algún que otro libro, ensayo o manual.

Pero yo no trabajo a diario en la oficina, soy agente comercial, y recorro bastantes más kilómetros a pie, cargado con mi habitual “hatillo”  y un volumen de 500 páginas. Suponga ahora que ese libro lo podría llevar en un aparato que no llega a los 300 gramos de peso y ocupa menos que una agenda “moleskine”. Comprenderá usted, señorita Lucía que elija la biblioteca, es decir, internet, para poder leer su obra, entre otras cosas, porque no puedo comprarlo para introducirlo en mi lector.

No se ha parado a pensar, señorita Lucía, que en vez de acusar a internet, Seriesyonkis (por cierto, en seriesyonkis no está su libro tampoco), y a la mala conciencia de los que piratean, debe usted ir a la oficina de la editorial Planeta y preguntar a su jefe de distribución porqué cojones yo, un chico de 27 años que trabaja para una multinacional y que se pega todo el día en la calle entre el trabajo y sus estudios no puedo elegir el formato en el que quiero leer su última novela.

Espero que si lee estas líneas, tenga la capacidad, que se que la tiene, y de sobra, para analizar la situación. Olvide lo que le cuentan sus editores acerca de todo lo mal que está el asunto y de lo poco que se vende, y hable con sus lectores,  o con lectores habituales, y pregunte cómo está la situación. Y después elabore su propia opinión atendiendo a sus propios criterios.

Sólo una cosa más señorita Lucía, no sabe usted la de inglés que he aprendido, en muy poco tiempo, por tener que comprar libros en inglés, en papel y digital, porque no era capaz de asumir los costes de los libros en castellano.

Sin más, me despido, deseándole sinceramente que su situación vaya a mejor en el menor de los tiempos posibles, porque es muy duro tener que dedicarse a otra cosa que no es la profesión que uno elige, se lo digo por experiencia propia. Este es mi más sincero deseo de Navidad para usted y su familia. Y para mi, el poder comprar pronto su libro en formato digital.

Muchas gracias por su tiempo si es que lo ha gastado conmigo.

Momentos de … La edad de Hierro

¿Por qué, se preguntó, había gente que pasaba sus vidas sin intentar encontrar respuesta a sus preguntas? ¿Ni siquiera pensando en sus preguntas? ¿Había algo mejor en la vida que buscar respuestas?

Y llegó Comas, me llamó pirata y me declaró la guerra

Vamos por el principio, os presento al señor Antoni Comas. Comas es el presidente de “Tibidabo Ediciones“, dedicada a la divulgación científica, psicología, y una serie de cosas que podréis ver en el enlace sobre el nombre de la editorial. Antoni Comas fue elegido, en Enero de este mismo año, Presidente de la FGEE, y que ayer habló de la guerra contra la piratería. 

Muy bien, ahora, yo no soy ningún pirata. Y me explico, yo no asalto barcos cargados de mercancías y exijo un rescate por sus tripulantes y mercancías. Yo no voy por los mares en un barco con varios AK 47, ni he robado nunca a nadie. Yo soy un estudiante de historia, que además se dedica a la mediación en el ámbito del seguro para una empresa importante, y que, por desgracia, tiene la suerte de que su hobby principal sea la lectura.

¿porqué digo todo esto? porque os voy a explicar mi situación. Desde que tengo uso de razón leo. Desde que tengo uso de razón compro libros. Y desde que tengo uso de razón utilizo el servicio de las bibliotecas. Voy leyendo en el autobús, leo entre clases, leo mientras me tomo el café de antes de trabajar y leo antes de dormir. Había libros, por tanto que sólo podía leer en casa.

15 días después de que nombraran a este señor que me ha acusado de un delito de orden mayor, llegó ami casa un Kindle de Amazon, un soporte para leer ebooks. Plataforma cerrada, porque es la misma empresa que te vende el “cacharro” la que te vende los libros. Me lega, y, ¿sabe, señor Comas lo primero que hice cuando me llegó? ¡¡INTENTE COMPRAR UN LIBRO!!, pero, por desgracia, ninguno de los títulos que buscaba leer estaba a la venta en formato digital.

Señor Comas, no creo que lea esto, pero, me gustaría decirle que la columna vertebral de la que habla se la están cargando ustedes solitos, por su cerrazón, porque el médico les está diciendo por activa y por pasiva que hagan ejercicio mientras ustedes siguen viendo la televisión mal sentados en su silla no anatómica.

Yo soy consumidor de libros, en papel, lo era de bibliotecas y tiendas, de electrónico lo soy sólo de lo que se encuentra en internet. Porque no he podido leer a Miguel Noguera o a Pablo Gutierrez, porque no encontré la última obra de Murakami en epub cuando salió. Porque los libros técnicos y las monografías que utilizo para mi carrera son imposibles de encontrar.

Los piratas son ustedes, señor Comas, que pretenden que un archivo electrónico no pueda ser movido entre aparatos electrónicos, los piratas son ustedes que han creado una BASURA de pseudotienda que tiene títulos a precios desorbitados, que le cierran las puertas una y otra vez al mercado.

Los piratas, señor Comas, son ustedes, que tienen encerradas las letras en un negocio absurdo al que no le ven, no sólo el futuro, sino el presente. Están siguiendo paso a paso el camino de la música. Y, mire, señor Comas, como están sus colegas musicales, los que no están llorando están en los juzgados. Acaso es eso lo que quieren, que CEDRO sea la nueva SGAE, y que al final les acusen a todos de robar 400 millones de euros, o, a lo mejor, de eso si aprenden ustedes y no los cogen.

Porque si la razón de todo esto es otra, o son tontos, o no quieren ganar dinero. Si tiene usted la indecencia de volver a llamar pirata a los lectores electrónicos a los que USTEDES, señor Comas, y no otros, sólo y exclusivamente ustedes no surten de material de consumo, lo único que podré decir es que Usted es un gilipollas.

Lector, mejor aprende inglés.

¿Es usted lector habitual? ¿le gusta tener en su casa los libros de sus autores favoritos? ¿es de los que va a una librería y se lleva siempre dos libros más de los que fue a buscar? Pues tenga muy en cuenta esta recomendación que voy a hacerle: APRENDA INGLES. Y ya me dirá usted, querido lector, que para qué va a aprender inglés si los libros en castellano se leen igual, y no le faltará a usted, avezado amigo en el disfrute de literatura varia, se leen igual, pero, estamos en crisis.

Esto de la globalización es una cosa curiosa, y una de sus ventajas es que uno puede acceder a productos de diversos países con un sólo click de ratón (bendito internet). Hace poco, leí una reseña, era un libro de historia (yo estoy terminando la Licenciatura de Historia), una biografía de Joseph Goebbels, de Toby Thacker, que está publicada en España por Ariel. Rápidamente fui a buscar el libro, que costaba un precio fijo de 29,90 €, tapa blanda, en las librerías españolas. Por simple curiosidad me puse a mirar en Amazon, el gran almacén de internet, y allí estaba, el libro, en el idioma de Shakespeare a un precio diferente, exactamente costaba 7,66 £ (8,65 € ), en tapa blanda, y 20,04 $ (13,81€) en USA. Al final terminé comprándolo a 12,16 € a una página de libros de segunda mano inglesa, que incluía los gastos de envío, en la edición de tapa blanda ( de bastante mejor calidad que la de Ariel, además), y en 5 días estaba en mi casa. En España no estaba el libro de segunda mano disponible.

Había leido en varias ocasiones de esta situación con los libros en otros países, así que me dio por mirar más, no he mirado en otros idiomas por falta de tiempo, pero intentaré ampliar esto con libros en Italia y Francia, me dicen que en Alemania y Dinamarca también ocurre esta situación, pero desconozco los idiomas como para entrar en librerías online a lo loco.  Así que he dedico unos minuos de mi tiempo, que tampoco han sido demasiados, en comparar algunos libros:

El mencionado arriba, Joseph Goebbels. Life & Death, de Toby Thacker

UK – 8,65 €

USA – 13,81 €

ESP – 29,90 €.

1Q84, Haruki Murakami: 

UK – 10,80£ (12,20€) Tapa dura

USA – 18,73$ (12,91 €) Tapa Dura

ESP – 26,00 € Tapa Blanda.

Se da la paradoja de que este libro está en su edición española de Tusquets a 17,99 € en UK y a 13,17 € en USA.

– Sunset Park, Paul Auster:

UK – 8,39 £ (9,48€) Tapa Dura

USA – 10$ (6,89 €) Tapa DUra

ESP – 18,50 € Tapa Blanda

Como ha pasado en otras ocasiones , uno tiende a pensar en las traducciones que hay por medio, etc. Por si no había quedado claro el caso del libro de Tusquets (edición española e impresa en España, con sus gastos de transporte y todo), he buscado dos libros de autores españoles traducidos al inglés, y en la edición española.

El Misterio de la cripta embrujada, Eduardo Mendoza: 

UK – 7,19 £ (8,12 € )

USA – 12,95 $ (8,92 €)

ESP – 6,95 €

Curiosos este, que es el unico caso donde aparece más barato, aunque bien es cierto que la ediciones inglesa y americana son libros de tapa blanda y el español es tapa blanda bolsillo.

El Espía de Dios, de Juan Gomez Jurado:

UK –  4,99 £

USA – 5,60 $

ESP – 9,95 € (descatalogado)

 

Como se puede observar, es mucho más barato leer en inglés que en castellano, aún habiendo sido escritos originalmente en nuestra lengua esas obras. No me he querido meter con los e-books y el engaño tan atroz que quieren hacer desde las plataformas “oficiales” y la maravilla que resulta en muchas ocasiones comprar para el Kindle. Las comparaciones las he realizado en Amazon y la casa del libro. No se cómo andan otras librerías en UK y USA porque apenas he utilizado (cosa que va a cambiar a partir de ahora), pero según e cuentan no dista mucho de esto, y, además l mercado de segunda mano es brutalmente bueno. Pero, lo más curioso de todo esto es que si analizamos en profundidad, los libros de los que hemos hablado en estos países son aún más baratos. No se me da muy bie hacer percentiles a mi, pero con una regla de tres muy básica podéis llegar a la conclusion, con este último dato: Las rentas per cápita de los tres países son: UK – 36596 $ (FMI 2009); USA – 46715 $ (FMI 2010); España – 29594 $ (FMI 2009).

 

Así que, lector empedernido bebedor de páginas que no quiere dejar de comprar libros en papel: aprenda inglés, su bolsillo lo agradecerá.