Haciendo Iglesia

Hace muchos años, allá por 1996, tuve la suerte de ingresar en un grupo juvenil, diversión para mí, un niño de once años que encajaba regular en los sitios, y un “alivio” para mis padres que veían aliviada la carga de lo lúdico en su hijo el menor. Entré en un mundo fascinante, lleno de simbolismo e imaginación, de libertad, de trabajo en equipo.

No estuve demasiado tiempo (en comparación con algunos de mis compañeros de viaje) en aquel grupo, y en 2001 mi camino fue por otros derroteros. Pero esa decisión que en su momento tomé, a falta de unos meses para llegar a la mayoría de edad, ha resultado ser uno de los quebraderos de cabeza que me ha rondado durante toda la veintena.

Esto es así porque en ese grupo juvenil me enseñaron muchas cosas que llevo conmigo en el día a día, la principal, dejar el lugar mejor de como lo encontraste. Es difícil encontrar hoy en día instituciones en las que la gene ofrezca su tiempo y su esfuerzo en construir sin beneficio propio ajeno al sentimiento. Otro elemento clave en mi formación fue la capacidad de trabajo en equipo, la búsqueda del consenso, la capacidad de ceder en tus pretensiones por una decisión común, aprender a escuchar a los otros, y no sólo a uno mismo. También me enseñaron qué era la solidaridad, cómo la ayuda a los demás es siempre primordial a pesar de los esfuerzos y sacrificios que el individuo tenga que hacer para ello. Me enseñaron qué es la AMISTAD, con mayúsculas, y orgulloso estoy de seguir teniendo AMIGOS, de los que podrías no ver en años y aparecen en el peor momento de tu vida (puedo aportar pruebas).

Con ese grupo conocí la realidad de muchos elementos en situación de exclusión social que sin él mediante probablemente jamás hubiera conocido. Trabajé, como grupo con asociaciones con las que por inercia no hubiera trabajado de no ser así, resultando de ello experiencias maravillosas. Me educaron en muchos aspectos que ahora veo que son básicos para el día a día, como la congruencia, la coherencia, y la capacidad de análisis de las situaciones. Aprendí a ser empático con los demás. A ser leal, fiel y abnegado.

Ese grupo ha sido imprescindible en mi vida, y si jugara a un antihistoricista “y si no hubiera…” todas las conclusiones saldrían negativas.

 

Ayer ese grupo entregó las llaves del local que la Iglesia de San José Obrero les cedía desde el año 1971, han sido 42 años de presencia continua en un barrio donde la presencia del asociacionismo juvenil brilla por su ausencia. Este grupo es el Grupo Scout Inti Raymi. Las razones para expulsarlos del local son variadas, contradicentes y faltas de contenido, salvo una: NO SON IGLESIA.

Porque para la Iglesia de San José Obrero, todo lo que comentaba antes no es hacer Iglesia. Sí lo es, por supuesto, tener en su parroquia una hermandad penitencial que pretende la incorporación de sus imágenes en la Carrera Oficial. Esa es la razón única y principal, el grupo no hace pastoral y ellos no consideran que lo demás importe. Es cuanto menos curioso que esto se englobe en un momento en el que toda la defensa que se hace de la Iglesia Católica, sus beneficios fiscales y su manutención por parte del Estado se basa en la obra social que la Iglesia realiza. Pues bien, amigos, esta Iglesia elimina del barrio a un grupo que basa su propia existencia en una obra social, la de educar a jóvenes para que en el futuro éstos tengan la capacidad de crear un mundo mejor y mucho más justo, y, además, desde la diversión.

Esto son los hechos, pero, y esta es mi opinión personal, el Padre Abilio, el actual párroco, quizá piense que una hermandad penitencial sea un elemento mucho más pastoral. Quizá piense que tener una hermandad con un potencial amplio en lo que a hermanos y capirotes se refiere sea mucho más beneficiosa para la economía parroquial. O quizá simplemente moleste que un grupo agnóstico lleve educando más de 40 años a generaciones de jóvenes de la zona.

Sólo pienso que esta parroquia ha llevado a cabo el acto más insolidario, más injusto, más rastreros, y que más daño puede hacer a la juventud del barrio que se ha perpetrado desde detrás de un altar. Sólo me queda la esperanza de que el grupo no muere, sólo se traslada, y empezará una nueva labor en otro barrio, con otras necesidades, con otros jóvenes, y que la labor de dejar el mundo mejor de lo que estaba.

 

Amigos del Grupo Scout Inti Raymi: buena caza en esta nueva ronda solar que comienza.

 

Scouts siempre listos.

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Publicado el 17 septiembre, 2013 en Sevilla y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. antonio borja sanchez

    los conozco desde su fundacion, y no alli precisamente, si hay buenos scout en SEVILLA, ellos son de los mejores por no decir los primeros,ya al entarnos nosotros el Grupo Kenya 154 , sus hermanos de toda la vida les dijimos si necesitan nuestra ayuda aqui estamos. Saludos y mucha suerte Kalovi s.l.p.s.

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