Y llegó Comas, me llamó pirata y me declaró la guerra

Vamos por el principio, os presento al señor Antoni Comas. Comas es el presidente de “Tibidabo Ediciones“, dedicada a la divulgación científica, psicología, y una serie de cosas que podréis ver en el enlace sobre el nombre de la editorial. Antoni Comas fue elegido, en Enero de este mismo año, Presidente de la FGEE, y que ayer habló de la guerra contra la piratería. 

Muy bien, ahora, yo no soy ningún pirata. Y me explico, yo no asalto barcos cargados de mercancías y exijo un rescate por sus tripulantes y mercancías. Yo no voy por los mares en un barco con varios AK 47, ni he robado nunca a nadie. Yo soy un estudiante de historia, que además se dedica a la mediación en el ámbito del seguro para una empresa importante, y que, por desgracia, tiene la suerte de que su hobby principal sea la lectura.

¿porqué digo todo esto? porque os voy a explicar mi situación. Desde que tengo uso de razón leo. Desde que tengo uso de razón compro libros. Y desde que tengo uso de razón utilizo el servicio de las bibliotecas. Voy leyendo en el autobús, leo entre clases, leo mientras me tomo el café de antes de trabajar y leo antes de dormir. Había libros, por tanto que sólo podía leer en casa.

15 días después de que nombraran a este señor que me ha acusado de un delito de orden mayor, llegó ami casa un Kindle de Amazon, un soporte para leer ebooks. Plataforma cerrada, porque es la misma empresa que te vende el “cacharro” la que te vende los libros. Me lega, y, ¿sabe, señor Comas lo primero que hice cuando me llegó? ¡¡INTENTE COMPRAR UN LIBRO!!, pero, por desgracia, ninguno de los títulos que buscaba leer estaba a la venta en formato digital.

Señor Comas, no creo que lea esto, pero, me gustaría decirle que la columna vertebral de la que habla se la están cargando ustedes solitos, por su cerrazón, porque el médico les está diciendo por activa y por pasiva que hagan ejercicio mientras ustedes siguen viendo la televisión mal sentados en su silla no anatómica.

Yo soy consumidor de libros, en papel, lo era de bibliotecas y tiendas, de electrónico lo soy sólo de lo que se encuentra en internet. Porque no he podido leer a Miguel Noguera o a Pablo Gutierrez, porque no encontré la última obra de Murakami en epub cuando salió. Porque los libros técnicos y las monografías que utilizo para mi carrera son imposibles de encontrar.

Los piratas son ustedes, señor Comas, que pretenden que un archivo electrónico no pueda ser movido entre aparatos electrónicos, los piratas son ustedes que han creado una BASURA de pseudotienda que tiene títulos a precios desorbitados, que le cierran las puertas una y otra vez al mercado.

Los piratas, señor Comas, son ustedes, que tienen encerradas las letras en un negocio absurdo al que no le ven, no sólo el futuro, sino el presente. Están siguiendo paso a paso el camino de la música. Y, mire, señor Comas, como están sus colegas musicales, los que no están llorando están en los juzgados. Acaso es eso lo que quieren, que CEDRO sea la nueva SGAE, y que al final les acusen a todos de robar 400 millones de euros, o, a lo mejor, de eso si aprenden ustedes y no los cogen.

Porque si la razón de todo esto es otra, o son tontos, o no quieren ganar dinero. Si tiene usted la indecencia de volver a llamar pirata a los lectores electrónicos a los que USTEDES, señor Comas, y no otros, sólo y exclusivamente ustedes no surten de material de consumo, lo único que podré decir es que Usted es un gilipollas.

Anuncios

Publicado el 29 septiembre, 2011 en Libros y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 19 comentarios.

  1. Empezamos el día.
    Versión digital de 1q84 , 14$ – NO existe en Español.

    http://www.amazon.com/1Q84-Book-3-ebook/dp/B005EWDA3I/ref=sr_1_1?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1317365732&sr=1-1

    El libro en papel, en castellano, cuesta 22 € y sólo existe en tapa blanda (paperback). Comas, los piratas son única y exclusivamente ustedes.

  2. Me hace gracia toda esta historia, porque, si algún día escribes un libro, vas a ver lo que tardan en pagar. Creo que una solución es que hagamos ver a los autores que hay opciones en las que ellos ganan lo mismo por libro pero pueden ganar mucho más.
    Y claro, lo primero que hay que hacer es que distingan entre libro digital y papel, porque con mismo ISBN, mismo precio, y eso es lo que mata esta industria. Esto y las cabezas cuadradas de los que la dirigen.

    • ¿Distinguir entre libro electrónico y libro en papel? ¿Y qué tal si añadimos distinción entre el libro en pergamino y el libro en laja de piedra? Si el ISBN no distingue entre el libro en tapa dura y el de edición de bolsillo, aunque ambos tengan precios diferentes, no veo por qué habría que encasillar aparte el libro electrónico. ¿Acaso por poder decir más adelante que “el libro electrónico no es cultura”? Absurdeces peores se oyen.

      • Emigrante, de momento, el ibro electrónico no se considera libro, y por ello, en vez de un 4% de IVA lleva un 18. O sea, que van legando muy tarde a simplemente poner los cimientos para esto.

  3. Buen post y sobre un tema candente. Yo acabo de escuchar en la radio algo sobre el destape de la trama de SGAE y filiales ficticias para desviar fondos. Resulta que aquellos que han ondeado una bandera contra la “piratería” lo que realmente estaban era defraudando como hijosdep… y llevándose millones de euros con el nuevo impuesto y su método fascista de recaudación.

    Yo citaría alguna frase célebre como la de “A cada cerdo le llega su San Martín” ó la gran cita de Sun Tzu “Siéntate a la orilla del río el tiempo suficiente y verás bajar flotando, el cadáver de tu enemigo”.

    • Buen post y sobre un tema candente. Yo acabo de escuchar en la radio algo sobre el destape de la trama de SGAE y filiales ficticias para desviar fondos. Resulta que aquellos que han ondeado una bandera contra la “piratería” lo que realmente estaban haciendo era defraudar como hijosdep… y llevándose millones de euros con el nuevo impuesto y su método fascista de recaudación.

      Yo citaría alguna frase célebre como la de “A cada cerdo le llega su San Martín” ó la gran cita de Sun Tzu “Siéntate a la orilla del río el tiempo suficiente y verás bajar flotando, el cadáver de tu enemigo”.

  4. Excelente post. Sólo añadir que no tiene el mismo ISBN un libro electrónico y un libro en papel. Lo sé porque soy escritor con libros editados en ambos soportes. Por lo demás, totalmente de acuerdo con lo que se ha dicho hasta ahora. Si hay piratas, éstos son los editores, que nos pagan un 10% de las ventas en papel (cuando nos pagan) y pretenden hacer lo mismo con las ediciones digitales, a pesar de que los gastos son bastante inferiores. El problema es que tenemos que confiar en este tipo de gente cuando recibimos las liquidaciones. No sé como lo vamos a hacer con el libro digital, porque al no imprimirse y no constar el número de ejemplares por edición, pueden vender un millón de copias y decir que han doscientos sin que podamos hacer nada. ¿Me fío? ¿No me fío? La pregunta es retórica, por supuesto, porque no tengo opciones…

    • no has pensado en una pequeña inversión una pagina web sencilla y pones tus publicaciones electrónicas a la venta y te quitas de intermediarios? es una sugerencia, por supuesto habrá mas tramites enmedio, pero la digitalización trae más ventajas que la de poder llevar 100 libros en un e-book

  5. Un artículo interesante! Voy a leer más en este blog más tarde.
    ¡Gracias por el comentario en mi blog/podcast!

    Bienvenido a mi blog don Gerardo de Suecia en esta dirección:

    http://turbeng.wordpress.com/

  6. La verdad es que de Cedro tengo mejores referencias que de SGAE, es un poco injusto meterlos en el mismo saco, pero en lo que coincido al 100% es en que la industria del libro española lleva camino de extinguirse por culpa de sus propios errores.
    Libranda es patética.
    Que sigan con la matraca de la piratería es patético. Me parece que llamar a Comas gilipollas es un poco fuerte, pero también entiendo que es normal si ellos se pasan años llamando pirata a la mayoría de los ciudadanos (también en sus familias, por cierto: en todas partes descargan), diciendo que a los “piratas” en internet hay que perseguirlos igual que se persigue a los pederastas y alos nazis (sic), todo el tema de los pendejos electrónicos… En Internet siempre hay alguien al que se le calienta la boca, pero los que empezaron con epítetos de grueso calibre fueron ellos, y no precisamente comentaristas anónimos como los de este blog, sino los prebostes de la industria, los dirigentes de las entidades de gestión a los que se supone representativos del colectivo, los portavoces de los lobbies que han creado como la Coalición de Creadores (sólo el nombre da risa)… y se han escuchado muy pocas voces discordantes con ese discurso faltón.

    La situación ya está más que discutida, lo hemos visto con la música y el cine: la libre distribución de contenidos es una inevitabilidad tecnológica, es imparable, y conlleva un enorme beneficio social, una utopía hecha realidad: toda la cultura accesible para todo el mundo en todo momento. Pero eso nos deja con el problema de remunerar a los autores. Ahora ya sabemos que existen modelos de negocio basados en la publicidad y en el pago por suscripción de servicios premium compatibles con el contexto tecnológico y capaces de garantizar la remuneración al autor, pero no a determinados intermediarios que se quedan obsoletos. La gente del libro debe de ser la más inútil de todas las industria culturales, porque el cambio ha llegado más tarde que a la música o al cine y no han aprovechado el tiempo, no han aprendido nada.

    Lo curioso es que todo esto lo sabe un chaval cualquiera a día de hoy. Eso demuestra por un lado lo inútiles que son, pero por otro que es mentira que a la gente no le preocupe la cultura. La gente se ha preocupado desde el principio de cómo remunerar a los autores, estoy seguro de que al autor de este blog le preocupa, y si os fijáis en todos los libros y artículos famosos sobre el tema de Lawrence Lessig, John Perry Barlow, Pepe Cervera, David Bravo o Enrique Dans siempre ha habido un apéndice sugiriendo alternativas para garantizar la remuneración del autor. Ese interés de la gente, que le ha llevado a saber más del futuro del sector que sus propios protagonistas, es respondido con desdén a diario.

    Amazon y las descargas de eBooks se van a comer a la antaño pujante industria editorial española. Si hubieran reaccionado a tiempo, poniendo en línea su propio sistema de descargas gratuitas con publicidad más pago por suscripción (a un precio razonable), o al menos una tienda decente (con precios razonables), o, ¿por qué no?, su propio lector de eBooks, podrían haber sobrevivido. A estas alturas han perdido la batalla. Cada vez más gente en el metro con eBooks, gente con cada vez menos dinero en el bolsillo, y con libros gratis circulando en la red. Dentro de unos años el chollo de los libros de texto se acabará también, cuando la administración entienda que los pueden desarrollar mejor dentro de la propia comunidad educativa y los padres que están pagando por algo que no vale nada. Y poco a poco se irán por el retrete.

    Lo jodido es que nos puede parecer justo que gente como el Sr. Comas muerda el polvo, pero Antoni ya tiene el riñón forrado. Los que lo van a pasar mal de verdad son los pobres curritos que se van a quedar sin trabajo, víctimas de la cerrazón, falta de miras y miedo de los dirigentes de su sector, que no acometieron la reconversión cuando se podía porque prefirieron esconder la cabeza bajo la arena.

  7. El problema más grande en España respecto a los libros Papel/electrónicos es que, no se permiten descuentos mayores del 5% (10% en ferias / eventos especiales) y esto es una especie de “pacto de precios” ( más bien de descuentos), y aunque es más disimulado, a mi me recuerda a los pactos de precios de las petroleras que siempre (?¿) han sido criticados y sancionados. De tal manera que en este país sería imposible encontrar los precios de libros que encuentras en Amazon.com.

    Por no hablar de la ridícula diferencia de precio entre el libro de papel y el electrónico, ¿que hacen? escanean el libro físico y luego lo pasan a digital ¿o que? porque actualmente y salvo excepciones, supongo que las editoriales reciben un archivo digital por parte del escritor. Y por no hablar del 18% de IVA.

    Por lo tanto, les va a pasar lo mismo que a algunas discográficas con el añadido de haberlo visto de antemano y haber enterrado la cabeza.

    Yo me he descargado libros y otros los he pagado, y me da igual lo que ladren, hagan bien las cosas y la gente pagará gustosamente. Sigan intentando estafarnos con DRM-s y precios inflados y os saldrá el tiro por la culata. Luego a llorar y a ladrar, la culpa es siempre de los que se compran el Kindle, malditos roedores… 😉

  8. La definición de pirata según el Oxford Advanced Learner’s dictionary es:

    pirate: (often used as an adjective) a person who makes illegal copies of DVDs, computer programs, books, etc, in order to sell them.

    Algunos incluiríamos también a la persona que realiza copias para su consumo propio evitando pagar por ello.

    Usted ya conoce perfectamente esta acepción aunque no esté recogida en el diccionario de la RAE, así que hablar de asaltos, AK 47 y rescates me parece una reacción un tanto teatral.

    Entiendo también que usted se da por aludido, así que ofendido e indignado acaba su artículo insultando al señor Comas (al que no conozco) llamándole gilipollas. Me parece poco coherente. Si a usted no le gusta que le insulten (aunque repito que es usted quien se da por aludido) no debería insultar a los demás. Ello sólo debilita sus argumentos.

    Otra cuestión es que la oferta del libro digital en nuestro país es escasa y cara, supongo que es como el coche eléctrico hay que invertir mucho y me temo que aún no hay mercado suficiente.

    En fin su artículo me ha parecido poco riguroso. Creo que se trata de un asunto bastante complejo y que tratarlo requiere más reflexión. Pero en cualquier caso le animo a que cree usted una editorial que distribuya todos estas obras que tanto le interesan en formato digital y a precios asequibles. Todos se lo agradeceremos.

    • Señor Presseguer, por partes:

      1) La entrada está escrita en castellano, al igual que la noticia a la que hago referencia. Por tanto, la aplicación de la palabra inglesa no viene a cuento, puesto que, al igual que muchos otros vocablos en ambos idiomas tienen significados diferentes. Además, usted empieza diciendo que según usted habría que cambiar, no sólo la acepción de la palabra sino la legislación actual. Por otra parte, con esa aclaración que realiza, está dándome la totalidad de la razón, puesto que de lo que existe en internet para las descargas de libros, lo que hay en internet son copias para consumo privado, que por tanto, no estarían incluídas en la definición que tanto molesta, y a la que se ha referido este post.

      2) Usted,a pesar de su extremada corrección a la hora de comentar la opinión personal que emito en el blog, parece que no entiende bien el idioma en el que nos estamos expresando, puesto que el adjetivo gilipollas está precedido de un condicional bien claro. Aún así, ser gilipollas no es constituvo de ningún delito, empero, ser pirata sí, no se si aquí tendrá algo que ver su anglofilia para con los términos, quizá en alguna versión del Oxford Dictionary ser gilipollas implica ser un delincuente.

      3) Que la oferta del libro electrónico sea escasa, cara y de baja calidad no es otra cuestión. Precisamente es la cuestión en la que se centra la opinión que expreso en el texto arriba publicado. Quizá para sus intereses y pretensiones no lo sea, pero para mi precisamente es primordial. Me acusa de teatralidad y aparece en su comentario una histriónica comparación, porque a saber, para la creación del coche eléctrico no sólo han hecho falta muchísimos años de investigación para conseguir que una energía como la eléctrica sea capaz de transformarse en al cinética necesaria para mover un aparato de muchos kilogramos de peso, sino que además mantenga una autonomía y una seguridad, sino que hay que transformar las plantas industriales por otras, adaptar las máquinas, crear una infraestructura que dote de energía a esos vehículos a lo largo de las carreteras, etc.
      Casualmente la industria editorial lo único que haría en este punto es abaratar costes de producción, puesto que no hay un elemento físico, ni una distribución, almacenaje, intermediarios, vendedores, etc. Y además, la alusión de un mercado insuficiente para una inversión ridícula es totalmente contraria al alarmismo del señor Comas y, por ende, de la industria editorial.

      4) La falta de rigor en un medio en el que un autor anónimo, o no tanto, expresa su opinión personal es una acusación totalmente sin fundamento, por las razones arriba expuestas. Aún así, como dejo ver en mi post, llevo casi 10 meses con un lector de libros electrónicos, así que sí le puedo decir que reflexión hay, y mucha. Y, ¿sabe qué hay también? mucha indignación y mucha impotencia al ver cómo se nos ningunea y se nos insulta, cuando lo único que hacemos, nosotros, los consumidores, los que sustentamos el negocio editorial, es pedir por activa y por pasiva que se comience a tener un fondo editorial tomado en serio, a precios acordes con lo que la realidad del libro electrónico impone, no los que ven peligrar una serie de privilegios y van a llorar a Papá Estado.

      5) por suerte o por desgracia, no pertenezco al mundo editorial, y no tengo ni los conocimientos legales ni circunstanciales del sector desde el otro lado, sino sólo desde el de consumidor. Sin embargo, sí conozco a gente que, no sólo lo ha intentado, sino que sigue intentándolo, y no se si usted conocerá las trabas para una editorial en España, con una legislación destinada a engrandecer a unos saltando por encima de las necesidades de los pequeños o nuevos. No se si conoce las trabas legales que en este país se le está poniendo al libro electrónico. Si las conoce, actúa usted como un cínico, y si no las conoce, infórmese un poco.

      Un saludo, y gracias por visitar mi blog.

  9. Presseguer, las declaraciones de Comas y esta entrada: ¿están escritas en inglés o en español? Luego… ¿nos puede explicar qué pinta el Oxford Advanced Learner’s aquí?

    Creo que no hasentendido lo molesto que puede resultar que alguien se refiera a uno usando un término inapropiado y ofensivo como pirata. Le propongo que haga un ejecicio de empatía mediante la siguiente analogía: imagine que en España un poderoso grupo de vegetarianos radicales defendiera que los animales tienen los mismo derechos que los seres humanos, y llamara a quienes comen carne (como supongo que hace usted) “genocidas”. Día y noche en periódicos, foros, tertulias, radios… Este grupo ha llegado incluso a denunciar a varios carnívoros por genocidio, dicataminando sentencia tras sentencia la inocencia de los mismos, pero a pesar de todo, ellos siguen denominando a los omnívoros (como usted) “genocidas”, sin importar lo que digan las leyes. Sólo porque en su escala de valores usted es un genocida. Por supuesto, el diccionario no refrenda este particular uso del léxico, aunque quizá el diccionario de vegetostán, donde hablan otro idioma, sí lo haga

    Díganos, Pesseguer, si este comportamiento fuera persistente año tras año, y los vegetarianos afirmasen que “hay que perseguir a los genocidas igual que perseguimos a los pederastas y los nazis”, ¿le seguiría pareciendo teatral abundar en la diferencia entre comer carne y asesinar a miles de humanos de un mismo grupo étnico, nacional, religioso, etcétera?

    Por otro lado el pobre autor de esta entrada se limita a comentar el lamentable estado de la industria editorial española y su negro futuro. A pesar de su aparente corrección, nos deja usted ver la negra faz de sus sentimientos al respecto en su último comentario. Querido Presseguer, el autor de este blog no tiene que fundar ninguna editoria para poder hablar del tema, igual que usted no tiene que fundar un club de fútbol para hablar con propiedad de otro.

    Si aún no lo ve claro le propongo un ejercicio de empatía. Lea usted atentamente: Querido señor Presseguer, reconoce que para usted, independientemente de lo que digan ls leyes y el diccionario, el uso del término “pirata” es válido para referirse a quines realizan copias de material “protegido” para uso propio sin pagar por ellas. Desde aquí le animo a que escriba usted su propio diccionario del idioma español, uno que recoja tantas acepciones del término “pirata” como a usted le plazca. Todos se lo agradeceremos.

  10. Todos sabemos lo que quiere decir la palabra pirata en el contexto de la edición . No tiene mucho sentido discutir más sobre ello. Simplemente me sorprenden los aspavientos del señor Kopiberto cuando ni siquiera, en general, se le da un sentido demasiado peyorativo. Muchos incluso hacen bandera de este tipo de piratería y así tenemos “the pirate bay”, el partido pirata, etc.

    Mi propuesta al señor Kopiberto para que cree una editorial, demagógica lo reconozco, no era más que una apelación al ejercicio de empatía que tanto me propone el señor Homelandz. Porque yo no creo que los enemigos de los que nos gusta leer sean precisamente los editores. Usted mismo señor Kopiberto nos cuenta su pasión por la lectura. Algo tendrá que agradecer a la industria editorial. Ayer eran buenos, hoy son malvados por no satisfacer sus ansias de consumo (saludables, no lo niego). Yo no creo que haya un complot de los editores españoles para frenar el libro digital porque ni aunque quisieran lo conseguirían. Hace años trabajé en una editorial y les puedo asegurar que la competencia entonces era feroz. Por eso me extraña que si la oportunidad del negocio del libro digital es tan clara no haya sido aprovechada ya.

    Una de las mayores dificultades (no la única) de que se amplíe el mercado del libro digital es sin duda la piratería, porque en el momento que una obra está en formato digital todos sabemos lo que pasa. En nuestro país somos condescendientes con el pirateo. Siempre podemos encontrar argumentos que lo justifiquen: hay poca oferta, es caro, soy mileurista y no puedo pagarlo, lo quiero y lo quiero ya. Muchos ni siquiera necesitan justificarse. Por esos yo creo que precisamente son los piratas y no los editores los que retrasan la difusión del libro digital en España.

    Finalmente señor Kopiberto recupero su frase “Si tiene usted la indecencia de volver a llamar pirata a los lectores electrónicos …”. La verdad, releyendo el artículo de La Vanguardia origen de su post no encuentro por ningún lado que el señor Comas hiciera tal afirmación. Pero parece que usted necesitaba un pretexto para desahogarse y a los editores les tocó la china.

    • No estoy en absoluto de acuerdo. Creo que basta con echar un vistzo a Libranda para darse cuenta de que los editores españoles han hecho una apuesta consciente por el libro de papel a costa del electrónico.
      Pero me gustaría detenerme un momento en la mal llamada piratería. En el paradigma digital en el que vivimos, cualquier obra (literaria, fonográfica, audiovisual) queda reducida a un conjunto muy líquido de ceros y unos. La posibilidad de exclusión, en la raíz misma del concepto de propiedad, y que antes quedaba garantizada al ir la obra inevitablemente fijada en un formato físico, desaparece. En nuestro mundo, para bien o para mal, el derecho de exclusión que la Ley garantiza a los autores pasa a ser de imposible cumplimiento. Es imposible evitar que la gente distribuya libremente obras protegidas. Si se prohibe su tráfico, es esperable (como ya ha ocurrido), que la gente migre a clientes capaces de encriptarlo, de forma que nadie pueda saber quién está enviando qué a quién. El grado de invasión de la privacidad necesario para al menos mermar el flujo de obras protegidas entre particulares sobrepasaría lo tolerable, generando resistencias que hacen de esta solución, además de técnicamente inviable, políticamente costosa (no hay más que ver lo que ha pasado en España con la Ley Sinde, y ni siquiera va contra los usuarios). Fíjense ustedes hasta qué punto debería ser invasiva una legislación cuyo fin fuera controlar la libre distribución de libros electrónicos, cuando, debido a su poco tamaño comparados con los dicos o las películas, dichos libros pueden ser cómodamente enviados como adjuntos en un email, una comunicación tan privada como el correo postal. Incluso si la distribución en internet fuera controlada, o minimizada, piensen en la cantidad de memorias con las que cargamos hoy en día en nuestros teléfonos móviles, cámaras digitales, consolas portátiles o lectores de eBooks, y en las posibilidades de intercamio presencial que brindan. Un ejemplo: en una memoria USB de 24Gb caben unos 50.000 libros.
      La inevitabilidad de la libre distribución de contenidos supone casi una utopía hecha realidad (toda la cultura al alcance de todo el mundo), pero nos deja el problema de cómo remuneramos a los autores. La respuesta parecen ser los modelos freemium y el pago por suscripción. El modelo adaptado al mercado editorial sería el siguiente: las editoriales deberían digitalizar y poner a libre disposición del público lector sus contenidos en una plataforma única, para concentrar a los usuarios y maximizar el ingreso publicitario. Cualquiera podría acceder a dicha plataforma y descargar cualquier contenido, con un razonablemente incómodo límite diario y mensual. La plataforma incluiría publicidad, que también hallaríamos incrustada en los libros descargados. Junto a este servicio “free” habría uno “premium”: a través de un pago por suscripción (una cantidad razonable como 5 euros al mes) cualquier usuario podría evitar la publicidad y los límites de descarga, así como acceder a otros servicios (quizá tener un acceso privilegiado al autor a través de encuentros digitales, etc.). El coste del ancho de banda se evitaría al funcionar la plataforma como un sistema P2P que aproveche el upload de los usuarios, recurriendo a la descarga directa sólo cuando nadie online comparta un contenido determinado (algo así como un principio de subsidiariedad digital xD). Dicha plataforma pugnaría además por convertirse en el punto de encuentro de la comunidad lectora: incentivaría la participación de autores y público en foros y encuentros digitales, y en general pondría en práctica técnicas de community management (organizo concursos, si surge una quedada en el subforo de ciencia ficción subvenciono el viaje o el alojamiento a los inscritos que vengan de fuera, creo una sección donde la gente pueda aprender de literatura e historia de la literatura -de la misma manera que Pandora edita un Podcast sobre música – etc). La afluencia de público incrementaría los ingresos publicitarios, que deberían ser relativamente altos porque el perfil sociológico del lector es muy goloso (no olvidemos que vivimos una transición de la inversión publicitaria de los medios de comunicación tradicionales y su publicidad unidirecional y por interrupción al medio online). En dicha plataforma debería de haber también algún tipo de sistema de recomendaciones, como el de Last.fm. Los ingresos se repartirían proporcionalmente al número de descargas de los usuarios premium (para evitar el fraude), contabilizando sólo una descarga por usuario. Al lado de cada obra contaríamos con un botón para donar dinero al autor o autores.

      He de reconocer, una vez dicho esto, que me molesta mucho que se emplee el término pirata o se diga, como dice Presseguer, que en España somos condescendientes con la “piratería”. Me sorprende que gente inteligente acepte acríticamente los planteamientos interesados de la industria (y su léxico manipulador). La verdad es que, como dije en mi primera entrada, el debate es viejo (Vender vino sin botellas se publicó nada menos que en 1994) y desde entonces, aparte de criticar el modelo de explotación de las obras culturales vigente, no se ha parado de proponer alternativas. Para mi esa es la mejor medida de que lejos de la crisis de valores que la industria cree ver en una sociedad insensible a sus problemas, la gente está sanamente interesada por esta problemática y por la remuneración y futuro de los autores y trabajadores culturales. Que yo pueda soltar esta perorata, cuando no tengo nada que ver con la industria cultural (sólo soy un joven que trabaja en un call center, y da gracias cada día por al menos trabajar) es algo que me sorprende, pero como digo son muchos años de debate (creo que yo empecé a leer sobre el tema en foros y demás allá por 2003, cuando el cuerdo entre Asimelec y las entidades de gestión para extender el canon a CDs y DVDs) y ya nos conocemos todos.
      La industria nunca ha sabido escuchar a su público, recoger todo el feedback que gente como Kopiberto podría darle; la opinión de un usuario normal, que en otros sectores tanto se tiene en cuenta, no se puede despachar con un “si es usted tan listo monte su propia editorial”. Tiene su lógica: en el mercado discográfico, por ejemplo, son justo los intermediarios que la tecnología deja obsoletos los que controlan el sector… y los que enfrentan artificialmente a autores y público, cuando en realidad ambos ganan en el nuevo paradigma. Esta falacia cada vez vende menos y acabará defenestrada por un cambio tecnológico de consecuencias equiparables a la aparición de la imprenta. Y sus promotores, como los censores de antaño, señalados con el dedo.

  11. Presseguer, sigue en sus trece, sólo decirle que, cuando bajar una copia ilegal es mucho más difícil que comprar, algo está mal. Y no es el usuario. En USA hay una oferta increíble de libros, son dos librerías las que las mantienen, Amazon, y Barnes & Noble, écheles un vistazo. También funcionó iTunes a tiempo para la venta de música, y Netflix o Hulu para material videográfico.

    Aquí iTunes no podía vender, cuando empezó, la gente estaba muy acostumbrada a las copias que pasaban por internet. Filmin tiene poca vida y menos películas, y Netflix ha entrado quejándose de las trabas de los derechos de autor en España. En USA, la piratería, como la recoge el Oxford es un delito, aquí no. Y son los distribuidores de material los que se han puesto las pilas, y, mira, ha funcionado, hasta el punto de que las televisiones con acceso a red tienen en el mando un botón para acceder a Hulu.

    No es la piratería, como usted la llama, la que frena la distribución, es la distribución la que alienta a la piratería. Cuando usted use un lector de libros electrónicos, si lo utiliza alguna vez, viene y cuenta cómo funciona la historia. Mientras no sea capaz de ver eso tiene usted el mismo problema que los editores. Por cierto, dígame en qué lugar de mi blog aparecen como los buenos. De hecho, tengo más cosas publicadas acerca del “mundo librario”. Van a conseguir que todo se compre fuera, porque, no se si usted sabrá que es más barato comprar libros en papel de editoriales españoles españolas en USA que en España. Así que no vengan con cuentos.

    Me afecta tanto el asunto porque soy un consumidor desabastecido, no porque sea un pirata. Me ofenden estos señores porque no son capaces de ver el mercado, como no lo vieron sus antecesores, pero no pasa nada, llegará Papá Estado a salvarles el culo, como han salvado a las otras dos “industrias culturales”, y, no se si lo sabrás, pero Papá Estado somos todos. Por tanto, el cabreo llega a ser doble.

    Porque si unos usuarios anónimos han sido capaces de crear un lugar como epubgratis, que es un contenedor de ediciones editadas por amateurs, bien organizada y con un funcionamiento óptimo, sin ver un sólo duro por ello, aun duele más que los dueños de ese negocio no lo hagan, porque no les da la gana, con argumentos absurdos, como los que esgrime usted, viendo como está funcionando en otros países, y después lloren, duele mucho más.

  1. Pingback: Y llegó Comas, me llamó pirata y me declaró la guerra « El rincón de Kopiberto

  2. Pingback: DerechoInformatico.mx » Comas contra los cibernautas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: