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Sputnik, mi amor – Hauki Murakami

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Tras la publicación de la lista de lecturas que hice el otro día, me puse de inmediato a cumplir el objetivo, y, aunque se ha interrumpido el ritmo debido a una intervención quirúrgica que ya contaré, me dio tiempo a terminar Sputnik, mi amor de Haruki Murakami.

Este es el tercer libro de Murakami que tengo la suerte de leer, y, aunque mucha gente dice que le resulta algo repetitivo, a mi me sigue cautivando su lectura, y cada vez más. En Sputnik, mi amor, Murakami vuelve a presentarnos una historia de amor compleja, diferente, alejada de todos los estereotipos posibles, pero en la que vas involucrándote, poco a poco, hasta que comienzas a sufrir el amor perdido de Sumire, la necesidad del narrador de trasladarnos su historia, que se va trasmitiendo a través de las palabras como cuando un amigo comienza una historia  aparentemente irrelevante, y te vas dando cuenta de todo lo que para él significa, toda su dimensión.Pero la historia tiene su punto de inflexión al aparecer Myû, la tercera en discordia, y la que le da el puntito Murakami al relato.

Pero la novela no es sólo una historia a tres bandas con personajes complejos. Hac mucho tiempo, alguien me dijo que en la exageración está la verdad, y que sólo de la hipérbole se puede aprender y sacar en claro las cosas. La excentricidad de los personajes de Murakami son capaces de reflejarnos en ellos, en mayor o menor medida, y decirnos, sin cortapisas, lo que podemos llegar a ser, lo que somos, y como debemos afrontar nuestras realidades.

Sus deficiencias y necesidades pasan a ser las nuestras, y tambien sus complejidades. Su dificil manera de ver el mundo no es más que una buena ayuda a la simplificación del nuestro. Y es que si en casos radicales como los que nos presenta el escritor japonés no somos capaces de ver la simplificación de nuestra existencia es que algo estamos haciendo mal. Todo lo que representan los tres personajes de la novela, con sus malos y buenos recuerdos, con sus grandes problemas, sólo hace que veamos cómo son las

Tras la publicación de la lista de lecturas que hice el otro día, me puse de inmediato a cumplir el objetivo, y, aunque se ha interrumpido el ritmo debido a una intervención quirúrgica que ya contaré, me dio tiempo a terminar Sputnik, mi amor de Haruki Murakami.

Este es el tercer libro de Murakami que tengo la suerte de leer, y, aunque mucha gente dice que le resulta algo repetitivo, a mi me sigue cautivando su lectura, y cada vez más. En Sputnik, mi amor, Murakami vuelve a presentarnos una historia de amor compleja, diferente, alejada de todos los estereotipos posibles, pero en la que vas involucrándote, poco a poco, hasta que comienzas a sufrir el amor perdido de Sumire, la necesidad del narrador de trasladarnos su historia, que se va trasmitiendo a través de las palabras como cuando un amigo comienza una historia  aparentemente irrelevante, y te vas dando cuenta de todo lo que para él significa, toda su dimensión.Pero la historia tiene su punto de inflexión al aparecer Myû, la tercera en discordia, y la que le da el puntito Murakami al relato.

Pero la novela no es sólo una historia a tres bandas con personajes complejos. Hac mucho tiempo, alguien me dijo que en la exageración está la verdad, y que sólo de la hipérbole se puede aprender y sacar en claro las cosas. La excentricidad de los personajes de Murakami son capaces de reflejarnos en ellos, en mayor o menor medida, y decirnos, sin cortapisas, lo que podemos llegar a ser, lo que somos, y como debemos afrontar nuestras realidades.

Sus deficiencias y necesidades pasan a ser las nuestras, y tambien sus complejidades. Su dificil manera de ver el mundo no es más que una buena ayuda a la simplificación del nuestro. Y es que si en casos radicales como los que nos presenta el escritor japonés no somos capaces de ver la simplificación de nuestra existencia es que algo estamos haciendo mal. Todo lo que representan los tres personajes de la novela, con sus malos y buenos recuerdos, con sus grandes problemas, sólo hace que veamos cómo son las pequeñeces de nuestro alrededor lo que nos puede y debe hacer felices.

En resumen, otra enorme novela de uno de los escritores que más me está marcando en los ultimos años.

Saludos.

pequeñeces de nuestro alrededor lo que nos puede y debe hacer felices.

En resumen, otra enorme novela de uno de los escritores que más me está marcando en los ultimos años.

Saludos.

Más reseñas | Puras letras, La historia en mis libros, Lecturalia

Categorías:Libros
  1. 2 octubre, 2009 a las 8:04 pm | #1

    Pues para mí ha sido el primer libro que leído de este autor y la verdad es que me ha dejado indiferente. Otra vez será.
    Un saludo.

  2. 3 octubre, 2009 a las 1:28 am | #2

    A mi, probablemente en otros momentos de mi vida, leer a Murakami me hubiera costado muchísimo trabajo, pero la verdad es que me cautivó desde el principio, con Kafka en la Orilla, Tokio Blues me gustó, pero este me ha vuelto a encantar.

    Un saludo, y gracias por pasarte pro aqui. ;)

  1. 11 octubre, 2009 a las 10:56 am | #1

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