El otoño sin poesía
El otoño está entrando con fuerza este año, y me siento poeta, no porque de repente la musa mas activa haya entrado por un orificio capilar y me haya convertido en la mezcla perfecta de Becquer.,Miguel Hernández y Góngora convierténdome en el mejor creoador de versos de la historia de este país, no, ni mucho menos, lo único que me ha invadido es una nostalgia y un recrudecimiento de mi baja estima.
Y es que últimamente parece que todo es una lucha sin fin, que no tiene final, hasta en lo mas estupido. Y dejando a un lado lo más íntimo, es que ONO, como tantas otras compañías de telecomunicación, hace que sienta que tras casi 8 años como cliente no valgo nada para ellos, y es que es así; veo que la Navidad cada vez se acerca antes, y que no hya dinero para nada, aun tniendo un trabajo más o menos fijo, me trae un poco loco; creo que la batalla por conseguir un puesto docente en un futuro mediano se aleja, y ni interinidad, ni no interinidad, ni p en vinagre; tampoco el concierto de mi vida, por dinero, tiempo, trabajo, y porque no hay entradas.
Total, que parece que no doy una a derechas, y que lo veo todo una mijita negro (y esto lo escribo antes de saber si ganó Obaama o MacCain), así que a ver si hace un par de días de esos de Sol de Ivierno en Sevilla, dar un paseíto en Diciembre en manga corta, y a ver si se pasan todas estas maldiciones y vuelven las ganas con las que llegué a Septiembre, que me iba a comer el mundo.
Suerte a todos con todo.
Foto | Fragmento de Wet-Steps de Mauro A. Fuentes











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